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martes, 29 de enero de 2008

Las técnicas del arte seriado

Las técnicas del arte seriado

El entallado / La xilografía

El entallado es el arte de grabar sobre madera a base de ahuecar un palo (normalmente de cerezo, peral, manzano o boj) con gubias o formones, dejando un diseño sobre la superficie. La transferencia de este diseño al papel se consigue al entintar la superficie con tinta tipográfica y aplicar presión con una prensa. La técnica del entallado se empleó para decorar textiles en China ya en el siglo V d.c. Ya por el siglo XV se aplicó a imágenes religiosas y barajas de cartas en Europa. Los grandes maestros del entallado en la Europa del siglo XVI fueron los alemanes, Durero, Hans Holbein y Lucas Cranach. Ya en la primera parte del siglo XIX el entallado dejó paso a la xilografía, una técnica más exacta en que el diseño se graba sobre la punta de un palo de madera dura. No fue hasta la última parte del siglo pasado que los artistas redescubrieron la xilografía como un medio de expresión artística. Entre estos fue Edvard Munch, que utilizó maderas blandas, y Paul Gauguin, quien conseguió efectos interesantes a base de lijar la madera. Los japoneses, maestros tradicionales de la xilografía, se deben reconocer como importantísimos precursores de gran parte del trabajo hecho en el siglo XX por artistas occidentales.

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Un linóleo de Maureen Booth

El linoleo

La del linóleo es una técnica similar al de la xilografía. La diferencia reside en que la imagen se graba sobre linóleo en vez de madera. Puesto que el linóleo ofrece una superficie más fácil de trabajar, los linóleos se presentan con más precisión y una variedad de efectos más amplia que las xilografías. Rechazado durante muchos años por los artistas, que lo despreciaban por la facilidad de trato que permitía, el linóleo se resusitó de la mano de artistas como Picasso y Matisse.

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Litografía por Joan Miró

La litografia

Esta es la técnica de reproducción de imágenes inventada por Senefelder en Alemania en 1796 que se aprovecha del fenómeno de la repulsión entre el aceite y el agua para transferir una imagen desde la superficie de una piedra plana a una hoja de papel. Se considera uno de los medios más auténticos de reproducción artística, puesto que imprime de forma directa el toque de la mano del artista. Por otro lado, la posibilidad de unas tiradas prácticamente ilimitadas devalúa algo esta técnica. Los primeros artistas que dejaron su huella sobre la tradición litográfica fueron sobre franceses, desde el temprano Delacroix y Géricualt a Daumier, Degas, Manet y, de forma especial, Odilon Redon. La llegada de la litografía en color a mediados del siglo XIX vio trabajos significativos producidos por Toulouse-Lautrec, Gauguin, Bonnard y Edouard Vuillard. El expatriado norteamericano, James McNeil Whistler produjo unas vistas espléndidas del Río Támesis en Inglaterra, mientras que sus paisanos de la firma de Currier & Ives empapelaban los EE UU con sus propias litografías características. Otros notables artistas de la litografía en el siglo XX han sido el noruego Edvard Munch, los Expresionistas alemanes y los mejicanos José Clemente Orozco, Diego Rivera y Rufino Tamayo.



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Serigrafía por Grau Santos

La serigrafia
La serigrafía tuvo su origen en China y llegó a Europa en el siglo XV. Es un proceso "stencil" basado en la porosidad de la seda (nylón u otro tejido...) que permite que la tinta traspase la zonas que no hayan sido bloqueadas con pegamento o barniz. Una o más capas de tinta se aplican con una rasqueta; cada una cubre las zonas abiertas de pantallas sucesivas hasta la terminación de una imagen compuesta final. Transferencias fotográficas, tanto de línea como de semitonos, también se pueden fijar a la pantalla con una emulsión fotosensitiva. La serigrafía asumió el status de arte por primera vez en EE UU en los años 30 de este siglo cuando un grupo de artistas del "Federal Art Project" experimentó con la técnica y luego formó la "National Serigraphic Society" para su promoción.



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Aguafuerte por Lucio Muñoz

El aguafuerte

"Aguafuerte" se denomina la técnica utilizada para grabar en una plancha de metal (normalmente cobre o cinc) con ácido. La plancha se cubre primero con una sustancia resistente al ácido (barniz o fondo de grabado) a través de la cual se dibuja con una herramienta puntiaguda (buril). El ácido corroe la plancha a través de las líneas abiertas por el buril; cuanto más tiempo se deje la plancha en el ácido, más anchas las líneas. Al entintar la plancha, y limpiar la superficie de la tinta que sobra, a continuación se cubre con el papel y se pasa por una prensa cilíndrica llamada "tórculo". De esta forma la tinta que quede atrapada en las líneas se transfiere al papel. El primer aguafuerte que se conoce fue de un artista suizo, Urs Graf, quien imprimió con planchas de hierro. Durero, aunque fue un grabador consumado, hizo sólo cinco aguafuertes y nunca llegó a dominar la técnica. Esto lo dejó a artistas posteriores como el italiano Parmigianino y, desde luego, el holandés Rembrandt, quizás el máximo maestro del aguafuerte de todos los tiempos. Adeptos posteriores del aguafuerte incluyen a Tiepolo y Canaleto en Italia y Francisco Goya en España. El siglo XX vio importantes colecciones de trabajo de Pablo Picasso, Henri Matisse, Marc Chagall y Georges Rouault.



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Estampa "punta seca" por Javier Carmona

La punta seca
La punta seca es un método de grabado en el cual el diseño se dibuja directamente sobre la plancha, normalmente de cobre, con un instrumento puntiagudo. Las líneas de una punta seca se caracterizan por una suave borrosidad causada por la tinta retenida en la rebaba de metal levantada en los dos lados del surco de la línea por este instrumento. La punta seca normalmente se emplea en combinación con otras técnicas de grabado, frecuentemente para insertar zonas oscuras en una plancha casi terminada.

La mezzotinta

La mezzotinta o "manera negra", al contrario que otras técnicas que parten de una plancha en blanco, parte de una superficie negra. Esta se consigue partiendo de una textura producida en la plancha por una rueda dentada o un "rocker". La rebaba así creada atrapa gran cantidad de tinta y da un rico negro aterciopelado. El artista se dedica a raspar las zonas de la plancha destinadas a ser de color gris o blanco. Este proceso produce gradaciones que son suaves y sutiles y normalmente se combina con grabado o aguafuerte, que aportan líneas limpias a la obra. Históricamente esta técnica se ha asociado con Inglaterra y con frecuencia se denomina "el método inglés".

El barniz blando

El barniz blando o "vernis mou" se popularizó en los siglos XVIII y XIX como un método de transferir imágenes directamente a una plancha. Cuando se emplea para dibujar, el papel se coloca directamente encima de un medio blando y pegajoso y se dibuja encima. La línea resultante es ancha y suave, similar a la del lápiz o del carboncillo. Cuando se emplea esta técnica para captar texturas de forma directa, el objeto (hojas, encaje, etc.) se coloca directamente sobre el fondo blando y se pasa por el tórculo. La impresión resultante se pasa por un baño de ácido. Los dos efectos pueden ser interesantes.

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Estampa intaglio por Maureen Booth

El intaglio
Uno de los cuatro tipos de técnicas de arte seriado (Los otros son los de la impresión en relieve, el estarcido y la impresión planográfica) en donde resalta el hecho de que la tinta se imprime solamente desde las áreas huecas de la plancha. Entre las técnicas de intaglio se encuentran el grabado, el aguafuerte, la punta seca, el acuatinta, el grabado del barniz blando y de la manera "crayon". Los maestros japoneses le dieron un giro interesante al intaglio, estampando planchas sin tinta para conseguir un relieve en blanco sobre blanco, una práctica, el "golpe en blanco" ampliamente imitada en occidente.

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Aquatinta por Hernández Pizjuán

El aguatinta
Esta técnica, así llamada porque las estampaciones finales con frecuencia se parecen a acuarelas, es una favorita de los artistas para conseguir un amplio abanico de valores tonales. La técnica consiste en exponer la plancha al ácido a través de una o varias capas de resina o azúcar. El ácido muerde la plancha sólo en los espacios entre las partículas de resina, consiguiendo así una superficie fina y uniforme que arroja zonas de tono cuando se lava y se entinta la plancha. Se puede conseguir una gran variedad de tonos sobre una sola plancha a base de exponer diferentes zonas de la plancha a diferentes concentraciones de ácido o diferentes tiempos de exposición.

Las técnicas del aguatinta se emplean generalmente juntas con el grabado y el aguafuerte que añaden elementos de definición lineal. El acuatinta disfrutaba de poco favor entre los artistas hasta que Goya lo usó con tan rico efecto en su celebrada edición de los 80 acuatintas: "Los Caprichos". Después de Goya esta técnica se empleó con mucho éxito por Edgar Degas y Camille Pizarro. Con el aguatinta de azúcar el artista utiliza una mezcla de azúcar y tinta para dibujar sobre una superficie previamente tratada con resina. Cuando está seco el dibujo se cubre con una capa de barniz y cuando el barniz se seca se introduce dentro de un baño de agua caliente que descubre el dibujo en la resina. La plancha entonces se muerde con ácido y la imagen resultante tiene un aspecto sugerente.

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Carborundum por Maureen Booth

El carborundum
El carborundum es realmente lo contrario de las técnicas de intaglio, en tanto en cuanto se trata de añadir materia a una plancha para conseguir una textura convexa. Sobre la superficie de una plancha se utilizan diversos materiales como el pegamento, polvo de carbón, limaduras de hierro, polvo de mármol, etc., para crear un diseño convexo. Entonces la plancha se entinta y se pasa por el tórculo. Esta técnica, frecuentemente en combinación con otras, produce efectos variados de línea, textura y relieve.

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Monotipia por Alex Platt Orzáez

La monotipia
La monotipia, como el propio nombre indica, es una técnica para producir estampaciones únicas. La plancha, de cobre, cinc, cristal, metacrilato u otro material plano, se pintan con colores al óleo o tinta y luego se pasa por el tórculo. El proceso permite sólo una copia. Los artistas actuales utilizan gran variedad de materiales para crear auténticos "collages" sobre sus planchas, las cuales arrojan resultados sorprendentes.

¿Cómo se numera la obra gráfica?

¿Cómo se numera la obra gráfica?
¿Y qué significan esas anotaciones crípticas en los márgenes?
Lo que quieren decir los números
El sistema de numeración y documentación de las ediciones artísticas se ha diseñado para garantizar la autenticidad y originalidad de las pruebas de arte gráfico que se encuentren en el mercado del arte. Cada prueba es firmada por su autor/autora (normalmente, pero no siempre) en la esquina o margen inferior derecho. En la esquina opuesta suele escribirse la numeración de la edición, representada por dos cifras divididas por una barra oblicua. La cifra de abajo representa el número de copias de que se compone la edición; la de arriba indica el orden en el cual el artista firmó esa prueba en particular.
Susana Solano
Tipos de pruebas
Además de pruebas numeradas, una edición suele incluir "pruebas de artista". Estas, designadas con las letras P/A, normalmente se limitan al 5-10% de la edición. El hacer más se consideraría abusivo. Según esta regla, una edición de 50 pruebas daría lugar a un máximo de cinco pruebas de artista. A veces estas pruebas se numeran con números romanos, e.g.:I/V, II/V, III/V, etc.
Algunas de las pruebas más valiosas no forman parte siquiera de la edición. Estas son las "pruebas de estado", pruebas que el artista saca a lo largo del proceso de creación de la estampación final. Esta serie de "pruebas de ensayo" representa un registro único del proceso de creación de la obra y, como tal, suele estar más cotizada por algunos coleccionistas. A veces se ve la anotación H/C en el margen de una prueba. Esta es una anotación francesa, "hors de commerce", que indica normalmente que la prueba fue un regalo o que no fue apto para el comercio.

Adicionalmente, cada edición tiene su "bon a tirer", que es la prueba final que el artista pasa al estampador, para que todas las pruebas de la edición mantengan la misma calidad y fidelidad con esta primera prueba.

Documentación adicional
Hoy en día a muchos artistas les gusta acompañar sus estampaciones con un "certificado de autenticidad", con información adicional sobre la prueba en cuestión, un detalle muy apreciado por los coleccionistas. Este certificado suele incluir, además de la firma del artista, la siguiente información sobre la estampación en consideración:

•El número total de copias de la edición

•El numero de la copia en cuestión

•El taller donde se hizo la prueba y el nombre del estampador

•La fecha de la estampación

•Las técnicas empleadas en la realización de la plancha

Más información

Para más información consulta la nomenclatura y las abreviaciones del Philadelphia Print Shop en World Printmakers......link....>http://www.worldprintmakers/english/nomencla.htm

Breve historia de la obra gráfica

En el principio
En el principio, antes de la imprenta, la estampación de imágenes no se consideraba una de las bellas artes, sino un simple medio de comunicación. No fue hasta el siglo XVIII que las estampaciones se empezaban a considerarse arte, y no hasta el XIX que los artistas comenzaron a producir ediciones limitadas, firmar sus copias y autentificar esas copias con información de la tirada anotada en los márgenes. El grabado se remonta al hombre de las cuevas, ejecutado sobre piedras, huesos y las paredes de las cuevas. La duplicación de imágenes grabados data de hace unos 3.000 años cuando los Sumerios grabaron diseños sobre sellos cilíndricos de piedra. Los académicos creen que los chinos produjeron una forma primitiva de impresión hacía el siglo II a.c. Los japoneses hicieron las primeras impresiones auténticas, xilografías de exvotos budistas a mediados del siglo VIII.

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La obra gráfica en Europa
La historia de las artes seriadas en Europa se remonta a primeros del siglo VI con las primeras impresiones sobre tejidos. La impresión sobre papel tuvo que esperar algo más, mientras que la tecnología del papel llegaba desde Oriente. El primero papel hecho en Europa fue él de Játiva, a mediados del siglo XII. Las primeras xilografías sobre papel fueron las barajas de cartas que se hacían en Alemania al principios del siglo XV. Sólo unos años antes aparecieron los primeros sellos y timbres reales en la corte de Enrique VIII en Inglaterra.

La impresión desde un grabado sobre metal se introdujo unas cuantas décadas después de la xilografía, y con resultados mucho más refinados. Restringido al principio a orfebres y armeros, pronto se convirtió en la forma preferida de reproducción seriada. El primer grabado fechado data de 1.446, "La Flagelación", y fue en Alemania en donde se desarrolló la técnica antes de pasar a Italia (Mantegna, Raimondi, Ghisi) y los Paises Bajos (Lucas van Leyden, Goltzius, Claesz, Matsys). Desde los fabricantes de barajas la técnica del grabado sobre metal pasó a los artistas donde alcanzó quizás su máxima expresión a manos de Durero en el siglo XVI. Este representó un hito en la historia del arte seriado y, puesto que viajó a Italia, su influencia se sintió allí de forma directa.



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Los siglos XVII y XVIII
El siglo XVII vio el florecimiento de obra ornamental y del retrato por toda Europa, con Rubens y Van Dyck a la vanguardia en Flandes. Para entonces el gran parte del trabajo de intaglio fue grabado al ácido, puesto que los artistas contemporáneos consideraban que este fue un procedimiento más noble y menos comercial que el grabado directo. Italia fue un hervidero de actividad en este tiempo aunque, irónicamente, los principales grabadores fueron extranjeros: Jacques Callot y Claude Lorrain de Francia y el español José de la Ribera. La principal figura en los Países Bajos en este tiempo fue, sin duda, Rembrandt, quien dejo a la posterioridad un hito artístico, tanto en términos de cantidad como en calidad. Sus aproximadamente 300 planchas representan prácticamente todos los aspectos de la actividad humana.

El centro de gravedad de grabado pasó a Italia en el siglo XVIII, empezando por Tiepolo quien, se dice, ejerció una influencia importante sobre Goya. Luego vino Canaleto, el cronista de Venecia, y Piranesi, el más importante grabador de temas arquitectónicos de todos los tiempos, con unos 3.000 grabados sobre temas arquitectónicos. La tradición del grabado en Gran Bretaña data sólo de Hogarth en el XVIII, pero le siguieron rápidamente el satírico Rowlandson y luego Blake, la joya de la corona entre grabadores británicos. El contemporáneo de Blake en España era Francisco Goya, quien llevó los limites del grabado a nuevas alturas y profundidades.



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El siglo XIX
El siglo XIX vio como el arte seriado seguía el mismo camino turbulento que el resto de las artes visuales. En Francia los artistas activos en este tiempo incluían a Ingres, Delacroix, la escuela de Barbizon (Daubigny, Theodore Rousseau y Jean-Baptiste-Camille Corot) y el satírico político, Honoré Daumier, quien ejecutó más de 4.000 litografías, sobre todo para ilustraciones de periódico. Entre los Impresionistas los más importantes en términos de arte seriado fueron Degas y Manet, este sobre todo en litografía. Aunque apenas hemos tocado aquí el tema del grabado japonés, hay que hacer mención especial del maestro de xilografía, Katsushika Hokusai, quien en la última mitad del siglo XVII y la primera del XVIII hizo unos 35.000 dibujos y grabados. Muchas de estas obras fueron reconocidas como obras maestras, y han ejercido una notable influencia en los artistas europeos y americanos. Los más importantes grabadores activos en la Inglaterra del XIX fueron un inglés, Francis Seymour Hayden, y un norteamericano, James McNeil Whistler. El otro americano notable de esta época fue James Audubon, aunque sus magníficas ilustraciones grabadas de pájaros tienen más importancia como ciencia natural que como arte.



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Entra Picasso
El grabado, como el resto del mundo de las bellas artes, explotó en la primera mitad del siglo XX. Ante todo fue Pablo Picasso, el chico español de Málaga que hizo más de 1.000 obras sobre papel, incluidos grabados, aguafuertes, punta secas, xilografías, litografías y linóleos. Fue Picasso, casi por sí solo, quien devolvió el centro de gravedad del grabado a Francia. Luego vinieron Braque, Matisse, Rouault, Chagall, Joan Miró, Max Ernst, Jan Arp, Salvador Dalí y otros. En Alemania este fue el tiempo de los expresionistas, Emil Nolde, Max Beckmann (quien enseñó arte en los EE UU después de la II Guerra Mundial), George Grosz, Ernst Barlach, Erich Heckel, Oskar Kokoschka y otros.

A renglón seguido en Alemania se presentó la Bauhaus, donde artists como Paul Klee y Kandinsky hicieron trabajos fundamentales. En Inglaterra Henry Moore, además de trabajar en escultura, también creó una poderosa serie de litografías. Otro inglés, Graham Sutherland, también hizo trabajo notable, junto con Anthony Gross. En los EE UU del siglo XX la tradición de grabadores distinguidos incluya George Wesley Bellows en litografía, John Sloan y Reginald Marsh en aguafuerte y Milton Avery en punta seca. Pero quizas los más destacados sean Edward Hopper, con su trabajo altamente personal, y Ben Shahn, quien dominaba un amplio abanico de las técnicas seriales.



Las ilustraciones en esta página son imágenes del artista granadino, José Guerrero

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MIRO/OBRA GRAFICA
todo acerca de miro
http://miro.palmademallorca.es/grafica/cintro.html

EL ARTE COMO METODO DE INVERSION

- Un artículo de Alejandra Villasmil, EFE©


l mercado del arte está compuesto por dos mercados fundamentales: el mercado del arte primario y el secundario. El mercado primario da salida a las obras de arte recién producidas. El mercado secundario sirve de plataforma comercial para las obras de arte “de segunda mano”.

Las marcas alcanzadas en las últimas subastas de Nueva York y el furor desatado por ferias de arte como la Art Basel Miami reflejan un voraz apetito por coleccionar e invertir en arte contemporáneo. El fenómeno no había mostrado tanta garra desde 1989, cuando los precios de las obras de arte contemporáneo llegaron a su cúspide, y se ha visto impulsado tanto por coleccionistas tradicionales como por una nueva casta de compradores adinerados.







Un número cada vez mayor de jóvenes multimillonarios y gerentes de fondos de inversión de riesgo están dirigiendo su dinero hacia el mercado del arte.

Al proceso se suma el creciente interés de los potentados chinos en invertir en arte, un fenómeno corroborado por la reciente decisión de la firma Christie's de celebrar subastas en Pekín.

En sólo cinco años, las ventas de obras de arte en China se han multiplicado por diez: de 100 millones de dólares en 2000, a mil millones de dólares en lo que va de 2005.

El coleccionismo ha sido tradicionalmente territorio de personas con dinero en busca de recompensas más allá de las materiales, pero en ese campo aparece un número cada vez mayor de gerentes de fondos de arte y especuladores en busca de estatus.

Estos compradores están alentados por los extraordinarios resultados de ventas de las casas de subastas, así como por la publicación de estudios e índices del mercado del arte que demuestran su rentabilidad, como el Mei/Moses Fine Art Index.

Creado por Jiangping Mei y Michael Moses, dos profesores de la Universidad de Nueva York, este índice fue elaborado a partir de los resultados alcanzados cada año, desde 1950 hasta el presente, en las subastas de pinturas de Sotheby's y Christie's.

El índice revela que las pinturas han tenido un rendimiento superior al de los bonos y casi tan bueno como el de las acciones, aunque algunos observadores aclaran que el indicador no incluye los altos costos de transacciones y almacenaje de obras.

La liquidez de las inversiones en arte es, por lo demás, lenta, aunque últimamente se ha visto acelerada por "negociaciones especulativas", según el experto indio Harish Padmanabha. "Antes, coleccionar arte era asunto de unos pocos que apreciaban y se apasionaban por el arte, y para quienes el factor inversión era secundario (...) Ahora algunos inversores encargan obras a artistas a mitad de su carrera, y las almacenan, impulsando así al alza sus precios para luego venderlas", aseguró ese coleccionista.

Los compradores, coleccionistas e instituciones financieras y de arte como las casas de subastas guían sus opciones de compra por índices como el Art Market Research, creado en 1985 para medir las oscilaciones de precios del mercado internacional del arte.

Los gerentes de fondos de inversión en arte, en tanto, realizan proyecciones que permiten identificar cuáles artistas y qué tipo de obras se cotizarán mejor en el futuro. Otros afirman, no obstante, que los excepcionales precios alcanzados por las obras de arte contemporáneo en las últimas subastas -Christie's tuvo su récord en noviembre, cuando en una sola noche vendió por valor de 157.4 millones de dólares- podrían ser una señal de que la burbuja del mercado esté a punto de estallar.

Recuerdan el escenario de 1989-1990, cuando los precios por obra tocaron su máximo para luego caer estrepitosamente, así como la llamada "burbuja tecnológica" de Wall Street, que reventó en el 2000 con la venta masiva de acciones del sector internet.






Nota: Este artículo fue publicado con anterioridad en la revista Art.es
Grupo Dosdoce de Comunicación
pronto subire varios manuales hacerka de la conservacion y la muselogia

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INTRODUCCION AL MERCADO DEL ARTE

- Un repaso conceptual a cargo de Dalia Haymann, Gestora Cultural. Chile.

en la actualidad, el arte se ha convertido en un objeto con valor económico hasta el punto de que algunos artistas realizan obras con criterio comercial y algunos coleccionistas se gastan sumas muy elevadas en comprar obras como inversión de sus capitales sabiendo que el oro u otros medios de inversión pueden subir o bajar, pero el arte mantiene su valor en ascenso. La compra de estos objetos de arte cumple, por tanto, la ley de la oferta y la demanda. A este mecanismo le denominamos:
MERCADO DEL ARTE.

Definimos al "mercado" como el ámbito virtual donde actúan oferta y demanda de un producto, añadiendo que el producto arte es único e irrepetible porque contiene creación, que es el más alto valor agregado que existe en producto alguno.
Por otro lado, debemos entender los fundamentos temáticos esenciales del valor del arte. Un objeto de arte fuera del comercio o mercado, también contiene un potencial o atributo de valor por ser interesante, útil para algo, por complacer a la necesidad de alguien. "Valor", es la cualidad contenida en el objeto que complace o satisface a la necesidad interés o deseo de una persona. Mientras que el "Precio" es un acuerdo estipulado, siendo entonces, no más que el valor comercial de un objeto.
Hasta los años 50, Francia fue líder mundial en el ámbito del mercado del arte, pero ese liderazgo desapareció hace cuarenta años. Desde entonces, Londres y sobre todo Nueva York ocuparon el lugar de París, adoptando una estrategia más ofensiva y adaptándose a la "nueva economía" que ha llegado a este sector.
Sin embargo, los críticos más conservadores consideran al Mercado del Arte como pernicioso para el desarrollo libre de la creatividad artística. En este sentido quizás es necesario encontrar una mayor definición del papel del Estado como coleccionista y, consecuentemente, operador en el mercado del arte, atendiendo a los problemas que plantean las distintas vías existentes para que éste pueda proceder a la adquisición de obra.
A nivel mundial, quienes mueven el mercado del arte son agentes tales como el coleccionista privado, el art dealer, los marchantes, galerías, museos, además de los propios artistas, casas de remates y casas de subastas, donde reina la competitividad y la especulación.
Actualmente, tres grandes compañías lideran el mercado del arte. Estas sociedades comerciales de subastas son de origen anglosajón y son Sotheby's, Christie's y Phillips, quienes acaparan casi el 95% del volumen de negocios de las ventas internacionales, donde Gran Bretaña representa el 28,75% y Estados Unidos, el 49,8%. Las dos principales casas de subastas, Christie's y Sotheby's, tuvieron un volumen de negocios de unos 4.500 millones de euros en 1999. Cabe puntualizar que esta cantidad incluye en la misma categoría las ventas de arte, mobiliario, joyas, de automóviles o inmuebles.
En relación a los objetos artísticos que se venden mundialmente, Francia se relaciona mayormente con muebles, libros, objetos de arte decorativo y artes primitivas. Las joyas sometidas a un impuesto menos elevado en Suiza, ha situado a este país como líder de dicha área. Por otro lado, Nueva York es la ciudad favorita de los coleccionistas de arte contemporáneo. En cuanto al Arte Latinoamericano, se ha transformado en el área líder de los países Iberoamericanos.
NUEVOS INVOLUCRADOS
En el negocio del arte han ingresado nuevos protagonistas y que podrían ayudar a subir más aún el mercado: son los llamados "Fondos de Inversión en Arte" . Por ejemplo. La empresa pública de ferrocarriles de Gran Bretaña que en 1974 asesorados por Sotheby´s invirtió US$ 75 millones en obras de arte, luego, en los años 90´ vendieron gran parte de estas obras con un retorno promedio de 13,1 % anual, que si hubiesen esperado otros 5 años para vender, hubiesen tenido un retorno de un 20%.
Otros, son el fondo se inversión inglés Fine Art Fund lanzado el año 2004 a cargo de un ex director de Christie´s que espera reunir unos U$$350 millones para comprar arte y luego aumentar este capital a partir de su comercialización, y el banco holandés ABN transformándose el arte en nuevo instrumento de inversión.
ARTE CONTEMPORÁNEO AL ALZA
A nivel internacional, durante el 2004, las casas de subasta se repartieron más de US$3.500 millones de ganancias. Un 37% más en relación con el año anterior, y hubo una revalorización de las obras pertenecientes a todos los períodos, aunque los más significativos para el mercado siguen siendo el impresionismo, el arte moderno y el arte contemporáneo y los Old Masters (grandes maestros) en ese orden.
Con un histórico nivel de ventas, se cerraron las subastas de arte contemporáneo en las casas Christie´s y Sotheby´s, según informaron desde Londres durante marzo de 2005. Las ventas finales sumaron $74.5 millones de dólares, cifra más alta alcanzada hasta el momento en las subastas de este tipo de obras.
El año pasado las ventas de arte contemporáneo y de post guerra (llamado así al estilo que enmarca la obra artística realizada posterior a la Segunda Guerra Mundial) llegaron a los 41 millones de dólares. El alza en los millones de dólares cosechados se logró a pesar de que el número de lotes (objetos) ofrecidos subió solo de 104 a 119.
Sabemos que el mercado del arte contemporáneo se define al mismo tiempo que se produce, pero eso es lo fascinante del mercado, que interactúa directamente con estas variables.
CONCLUSIÓN
A modo de conclusión, podemos decir que arte contemporáneo no es un estilo definido dentro de un "art time" sino que es el trabajo artístico que expresa una situación en particular de la sociedad y del individuo, e irá cambiando de acuerdo a cada persona y lugar.
En cuanto a la situación actual del movimiento económico del arte contemporáneo, podemos decir que está dado por cuatro escalas de mercado:
1.- Internacional- casas de subasta: El mercado está perfectamente controlado por las multinacionales del arte. Tienen escalas de valor y son los referentes mundiales en el precio de una obra ya consagrada y satisfacen a los coleccionistas.
2.- Galeristas Nacionales, Internacionales y Ferias de Arte: la mayor parte de las ventas se realizan entre las mismas galerías, las cuales invierten en artistas en vías de consagración. La búsqueda la realizan a través de los propios artistas o ferias internacionales como la Bienal de Sao Paulo, Arco (Madrid), Basel (Miami), ArteBA (Buenos Aires) etc.
3.- Independientes: Representados por Dealers, coleccionistas, representantes de artistas, casa de remate, particulares, colectivos de arte, entre otros. En los últimos años este grupo se ha ampliado especialmente las parejas recién casados o jóvenes de altos cargos con amplitud de mundo, que adquieren cuadros como inversión y ornato. Se define como un mercado en base a gustos sociales que condicionan la oferta y la demanda local.
4.- Experimentales: es el mercado que han generado por los artistas en búsqueda de nuevos circuitos, algunos en vías de consagración (barrios, galerías emergentes, entre otros) y otros son resultados de las nuevas tecnologías como Internet, que ha resultado ser una interesante vitrina para que cientos de artsitas en formación o carácter experimental y también han tomado un caráetre comercial, siendo los clientes personas directas, donantes, mecenas o cualquier otro tipo de patrocinadores.
Este artículo de Dalia Haymann ha sido publicado en el Portal Iberoamericano de Gestión Cultural a través de de su Boletín Gestión Cultural núm. 12.

GRABADO ARTISTICO: ENCOMIO DE LA PRUEBA

robar significa experimentar, conocer el efecto que una acción determinada produce sobre algo. Una definición genérica de prueba es someter a algo a determinadas situaciones para averiguar o comprobar sus cualidades. Realmente es ésta la definición que mejor se ajusta al asunto que nos concierne, en esta breve reflexión acerca del carácter de la prueba en el ámbito del grabado artístico.
Sin embargo, el diccionario de la Real Academia recoge una acepción específica para las pruebas de grabado: “Prueba tirada por vía de ensayo, cuando aún no se le ha puesto la inscripción que dice lo que el grabado representa.”

En mi modesta opinión, ésta acepción actualmente se encuentra un tanto desfasada, ya que no recoge el espíritu verdadero del significado de la prueba de grabado hoy día, aunque refleja bien la realidad del grabado hasta finales del siglo XIX (momento en el que se desarrollan técnicas más avanzadas de reproducción gráfica en serie).
El grabado durante siglos era la única forma de reproducción en serie de imágenes (función que ejerció posteriormente el fotograbado, a partir de la evolución de la fotografía). Durante años ha sido el medio usado para la difusión de imágenes que, de otro modo, nunca habrían llegado a un gran número determinado de personas, superando el ámbito estrictamente local. Es decir, ha tenido un papel utilitario, gracias al cual mucha gente pudo conocer las maravillas arquitectónicas de la civilización egipcia o griega, o las pinturas de los maestros renacentistas o barrocos. Así ha llegado hasta nosotros, por ejemplo, la primera enciclopedia relativamente moderna, de Diderot, y otras que le siguieron, ilustradas exclusivamente con grabados. De ahí la costumbre de indicar, mediante una inscripción textual, en el pie de la ilustración, información acerca de lo representado por ésta.
En el grabado actual, fundamentalmente relegado al ámbito artístico, esta práctica de carácter indudablemente didáctico, hoy habitualmente es sustituida por el título de la obra, del mismo modo que se titula un cuadro o una escultura. Por supuesto sigue teniendo una función informativa, pero en cierta manera ha perdido el valor didáctico de antaño.
He de matizar que aquí nos referimos en términos generales, la historia del grabado está unida inexorablemente con la historia de la impresión gráfica. Como excepción relevante se puede citar la serie de variaciones que Dalí realizó de Los Caprichos de Goya, grabados en los que se mantiene el pie informativo.

P.E.

Las pruebas de estado (signadas en la estampa con las iniciales P.E., o bien P/E), son aquellas estampaciones que realiza el artista grabador para conocer el estado actual de su trabajo en la matriz o plancha. El autor analiza la prueba obtenida, esto le permite tomar decisiones encaminadas a la mejora del resultado final de su trabajo. Borra líneas no deseadas, añade o intensifica otras, es decir, realiza la corrección de la plancha. Este tipo de pruebas permite también la búsqueda del color más expresivo, o la combinación de éstos (en una técnica de estampado a la poupé), en la misma o en distintas planchas, cuando el grabado se construye por yuxtaposición de varias planchas. Así podemos encontrar que, antes de la edición final, el grabado fue estampado en distintos tonos.
Siendo rigurosos podríamos decir que pruebas de estado son aquellas en las que la matriz ha seguido evolucionando, y pruebas de autor aquellas en las que el artista toma las decisiones finales respecto del color o la técnica de estampación (en ventana, a sangre, etc.), aunque aquí podrían citarse diversos autores y sus diversas opiniones al respecto, realmente lo que nos importa es saber que el artista dispone de un medio eficaz de evaluación y corrección de su trabajo, antes de lanzarse a la “rutina” de la edición final (donde se repite sistemáticamente, el plan de estampación del grabado).
Cuando un artista grabador se embarca en la tarea de realizar un grabado, las pruebas (de autor, de estado) se convierten en un vehículo imprescindible de información acerca del estado real del trabajo. En efecto el artista dispone de una guía fundamental para el desarrollo de su obra. A la vista de las pruebas, la toma de decisiones se convierte en una tarea analítica. Las pruebas reflejan de forma prístina la evolución sufrida por el grabado desde la primera hasta la última prueba, dotando de múltiples elementos de juicio al autor que ve, de ese modo, facilitado su trabajo. Estas decisiones a tomar conforman un abanico de posibilidades del que dependerá el resultado final:
Color, humectación del papel, calidad y gramaje del papel, graduación de la presión, intervenciones ad líbitum (colage, intervención manual del artista a posteriori o a priori, etc.).
A diferencia de la edición final, donde se sistematiza la estampación, el terreno en el que se desarrollan las pruebas es movedizo, es el terreno para la experimentación, donde pueden asumirse riesgos.

Puede decirse que es un contexto heurístico (de búsqueda)con un gran fundamento proteico (de cambios formales o de ideas)el ámbito en el que se desarrollan las pruebas. Ocasionalmente, la prueba adquiere una cualidad expresiva que supera la intencionalidad final de ser editada. Al igual que ocurre en otro tipo de proyectos, a veces se produce un desplazamiento de la intencionalidad final, y la prueba se convierte en el resultado final, trascendiendo su origen como prototipo, del mismo modo que algunos edificios que se proyectaron efímeros (temporales) perduran, debido a su éxito, una vez finalizado su cometido inicial. Un ejemplo conocido es la torre Eiffel de Paris, construida para una exposición Universal, que ha sido asumida e integrada en la imaginería popular, hasta el punto de adquirir una unión indisoluble con la ciudad en la que se emplaza. Hoy por hoy, al hablar de Paris, a uno le viene indefectiblemente la imagen de la torre Eiffel, convertida ya en un icono de gran fuerza asociado a la ciudad.
Y a la inversa, en muchas ocasiones, el grabado no llega a ser editado, después de pasar por la fase de las pruebas, del mismo modo que muchas obras no pasan de la fase proyectual. De hecho, el arte conceptual explora el proceso creativo como obra de arte per se, éste se convierte en el verdadero espíritu de la obra, mientras el resultado final abandona su protagonismo. Cabe citar como analogía, aquellas proyectos arquitectónicos que se han convertido en referentes ineludibles en la historia del arte y que, sin embargo, nunca llegaron a ser construidos.
Las pruebas de grabado son obras que tienen su propia idiosincrasia. Las pruebas (que en teoría no deben superar en número el diez por ciento del total de la edición) cobran, por todo lo manifestado anteriormente, una especial relevancia. En ellas puede leerse el proceso creativo del artista, de igual modo en que lo hacen los bocetos previos que se realizan antes del cuadro final.
En ellas respira incólume la libertad creativa del artista. La prueba de artista puede llegar a expresar esta frescura, la fuerza vital que la alienta, su espiritualidad.

jueves, 24 de enero de 2008

glosario (variadooo)

Arte
La Real Academia Española dice que arte es "la virtud, disposición y habilidad para hacer alguna cosa. Acto o facultad mediante los cuales, valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, imita o expresa el hombre lo material o lo inmaterial, y crea copiando o fantaseando. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien alguna cosa. Cautela, maña, astucia."
Esta definición abarca dos ideas:
1) arte es una técnica para obtener un resultado y
2) es una copia o una fantasía sobre algo material o inmaterial.
El problema de esta definición es que limita a copiar o a fantasear, ignorando la percepción emocional o la experiencia contemplativa; Pero si tomamos lo de la experiencia y el damos un enfoque mas hacia las emociones podemos decir:
· El arte es en suma una expresión del ser humano: el artista quiere expresar algo que siente o percibe y lo expresa mediante su saber y según su condición, su predisposición a expresar: con poesía si es poeta, con pintura si es pintor, o escultura, o un nuevo mecanismo, o un descubrimiento.
· El arte es un medio por el cual los elementos que componen una obra actúan sobre el espectador despertando, incentivando pensamientos, emociones o percepciones adormecidas. Por su naturaleza intelectiva y sensible el ser humano está inmerso en un Cosmos pleno de significados a los cuales podría acceder, degustar y utilizar; sólo necesita los medios que amplíen su mente, la hagan más sutil, más tolerante y omnisciente, para poder verlos, descubrirlos, percibirlos.

Entonces si juntamos toda la experiencia, los sentidos, la técnica, la facultad y la virtud podemos decir: Que el arte, en la concepción clásica o moderna, es un sistema de reglas extraídas de la experiencia, pero pensadas después lógicamente, que nos enseñan la manera de realizar una acción tendente a su perfeccionamiento y repetible a voluntad, acción que no forma parte ni de la naturaleza ni del azar. Es un hábito o virtud intelectual que se aprende a través de la ejercitación en los casos, de la imitación de los ejemplos y del estudio de la doctrina a través de la disciplina enseñada por los maestros.

Vanguardia
Término vanguardia hoy es utilizado como adjetivo para añadir un valor plus a casi cualquier objeto de consumo. Así, se dice que tal procedimiento o tal producto son “de vanguardia”.
Para restituir el sentido reactivo de la palabra vanguardia, habría que definirla a partir de los efectos y los modos de intervención que provoca y propone en el medio cultural en el que se extiende.
Se entiende a la vanguardia como una serie de fenómenos de ruptura con la tradición, el pasado y la función del arte en la sociedad donde coloca el acento en la temporalidad, tomando a las expresiones de vanguardia como avanzadas sobre la sensibilidad de la época.

Transvanguardia
El concepto de transvanguardia fue definido por el crítico e historiador Achille Bonito Oliva a finales de los años 70 para referirse al grupo de pintores italianos formado por Clemente, Sandro Chia, Mimmo Paladino, Enzo Cucchi y Nicola de Maria, entre otros.

Movimiento
Es el resultado de todo tipo de cambio o variación. De acuerdo con este criterio el movimiento puede ser: Social, económico, biológico, físico... El movimiento mecánico es el tipo más elemental de movimiento.
Patetismo
Gusta de la expresión de estados anímicos emotivos tales como: éxtasis, miedo, ansiedad, etc., que los rostros traducen con el más vivo verismo.

Estilo
El estilo no representa una actitud adquirida, o una cualidad más del hombre, sino la expresión de cuanto una personalidad es y significa, y de la unidad de su carácter en todas las situaciones de la vida; en resumen, de la innata armonía de todo el ser.

Escuela
Conjunto de obras artísticas que por presentar características comunes, o por pertenecer a una determinada región y época se consideran formando un grupo coherente. Por ejemplo, escuela de Viena o De caracas. Por extensión también se habla de escuela siempre que se quiere situar estilísticamente a un pintor de una obra anónima, designando de ésta manera la procedencia de su lenguaje: ej., se hace referencia a la escuela sevillana o a la escuela de Velázquez.

Manierismo
Estilo artístico surgido en Italia entre el Alto renacimiento y el Barroco (de 1520 a fines de siglo), de gran desarrollo en pintura. Se trata de un estilo intelectual y minoritario, caracterizado por su gusto por la desproporción, el movimiento exagerado, las formas helicoidales y alargadas, la falta de claridad y la ambigüedad. Un ejemplo es la pintura de El Greco.

Moderno, Modernidad y Modernismo:
Moderno
“ Lo que en cualquier época es considerado contrapuesto a lo clásico”
Principales características:
· Circunstancias en las que se desenvuelven los hombres en el mundo al ver a la naturaleza como medio de explotación.
· Urbanización y aparición del concepto masa que tiene su origen en la Revolución Industrial. Es aquí el momento en que los medios de transporte cambian la vida de la clase obrera, las ciudades modernas son globalizadas debido a la expansión geográfica de Occidente. Se hace referencia al orden de la convivencia social en las ciudades rurales y urbanizadas, con base en La psicología de las multitudes, de G. Le Bon.
· La industria moderna y la propaganda: estos dos conceptos van de la mano, como producto de una economía capitalista y una política persuasiva en donde, el Estado propaga el concepto “nacional” con fines de unificación en el mismo.
La modernidad: características
Los inicios de la edad moderna se caracterizan por el despertar del mundo urbano en Occidente, por el clima de intenso debate religioso que preludia la Reforma, por los síntomas de cambio en los comportamientos de la economía hacia formas pre capitalistas y finalmente, por la alianza entre la ciencia y la tecnología.
A partir del Renacimiento, el hombre comienza a tomar conciencia respecto a sí mismo y con respecto a la naturaleza. La naturaleza es fuente de explotación, porque es moldeada y acondicionada dentro de la vida de los renacentistas; su morada es artificial, es el nacimiento de la modernidad
El Industrialismo trajo consigo el uso de maquinaria para el proceso de producción, así como la libertad derivada del contrato de nómina de trabajo capitalista que deja fuera a la violencia, quedando centralizada en las autoridades estatales (puntos clave del nuevo sistema de clases). Las manos son sustituidas por esta nueva maquinaria, retribuyendo al centro de trabajo.
La democracia simboliza la libertad de los pasados atropellos hechos por autoridades incompetentes del periodo posmoderno; además, la política queda en manos de pocos, después de que la vida del individuo es cada vez más despreocupada ante el mercado en que se disputan los intereses propios.
Modernismo
En la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX comienza a sentirse un espíritu de renovación industrial. El Modernismo trae un componente vitalista de esperanza, se cree en que lo industrial contribuye al avance en lo material y espiritual. Es un movimiento de gran ámbito geográfico. El Modernismo transmite la idea de agilidad a través de líneas curvas, motivos inspirados en la naturaleza....Estas tendencias serán llevadas a todos los ámbitos, incluso al metro, para que la gente se familiarice con el sentimiento. El Modernismo es un estilo internacional, una manifestación urbana y burguesa. La burguesía se abre y es cosmopolita. La moda se difunde en revistas ilustradas que proliferan por toda Europa. Se crea una necesidad de renovación y cambio. Se pretende crear un estilo nuevo, sin referencia a lo tradicional en tema ni en estilo. La primera manifestación del Modernismo es en el mobiliario y los objetos de uso. Tiene un fuerte componente ornamental. Se inspira en flora y fauna en proceso de estilización, pudiendo llegar así a casi la abstracción.

Posmodernidad y Posmodernismo
Postmodernidad
La postmodernidad es un fenómeno de transición de Valores Visiones de la Vida Instituciones Relaciones Humanas Conocimientos que se da al interior de una etapa común mente llamada de decadencia o final de la modernidad y en los inicios del surgimiento de una nueva cultura, cuya característica de identidad reside en su ubicación después de (post). ”
Lo que constituye La postmodernidad en su primera fase, son críticas, cuestionamientos, revisiones y retos ala lógica en la que los valores de la modernidad estuvieron fundamentados y operando.
Existen algunas características que se pueden identificar como indicadoras de La postmodernidad, aunque estas mismas cambien y se sumen a otras que aparezcan en el futuro.
La postmodernidad es aquello que constituye el principio de la decadencia de lo moderno y con el empieza el surgimiento de nuevos conceptos cono contemporaneidad y vanguardia.
El Posmodernismo
Según la enciclopedia en línea Wikipedia: el posmodernismo es
“El término posmodernismo o posmodernidad designa generalmente un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación del modernismo. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70, esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término pos materialismo.”

Pero en un escrito de Eladio Urbina el no dice que: “El Posmodernismo, como movimiento internacional extensible a todas las artes; históricamente hace referencia a un periodo muy posterior a los modernismos, y en un sentido amplio, al comprendido entre 1970 y el momento actual……”

Entonces podemos decir que : El Posmodernismo es un fenómeno cultural y complejo de la contemporaneidad que constituye, todo al mismo tiempo una variedad manifestaciones, artísticos, culturales, literarios y filosóficos. A mitad del siglo de la segunda mitad del siglo XX.

Fuentes bibliográficas


· Wikipedia: La Enciclopedia Libre (2001). . Disponible: es.wikipedia.org/wiki/portada/. .
· Educared: trabajos clasificados (2007). Disponible: http://www.google.co.ve/url?sa=X&start=2&oi=define&q=http://www.educared.net/universidad/asp_problemas/problemasvisualizar.asp%3FidAsignatura%3D9%26idProblema%3D349&usg=AFQjCNElNkhY3zx38Boiaif9NrZe-PKQzg
· yahoo answer: foro. Disponible: www. yahoo.com
· MSN grupos: discutamos de arte. Disponible.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Dibujo Artístico

· Concepto de dibujo artístico


Es la representación de un objeto por medio de líneas que limitan sus formas y contornos. Se trata de una abstracción de nuestro espíritu que permite fijar la apariencia de la forma, puesto que el ojo humano sólo percibe masas coloreadas de diversa intensidad luminosa. El dibujo es el arte de representar gráficamente sobre una superficie plana de dos dimensiones objetos que, por lo regular, tienen tres.

También, debemos tomar en cuenta que el dibujo es la base de toda creación plástica y es un medio arbitrario y convencional para expresar la forma de un objeto por la línea, un trazo y juegos de sombras y luz. Lo que caracteriza al dibujo es la limitación de las formas mediante líneas; esto lo diferencia de la pintura, en la cual la estructura de los planos se logra mediante masas coloreadas. El dibujo es un elemento abstraído del complejo pictórico, que en virtud de su fuerza expresiva, se convierte en un arte independiente.

· Instrumentos y soportes utilizados
Las técnicas del dibujo son diversas y han variado con el tiempo; en general, los instrumentos más utilizados son el lápiz, la pluma (tinta china o sepia), el carbón, el pastel, el óleo, etc. El hombre prehistórico adornaba los muros de las cavernas o ciertas figuras de marfil, hueso, de hasta de reno o esteatita utilizando buriles y raspadores de sílice, clavos, alfileres, etc. Las pinturas primitivamente las hacían con los dedos, pasando luego a realizarlas empleando pinceles de plumas o de madera astillada. Los colores consistían en tonos negros, rojos, amarillos y pardos, obtenidos mediante la pulverización de arcillas rojas, de trozos de ocre amarillo y rojo mezclados con grasas o con jugos vegetales. Los pintores egipcios cubrían la superficie a pintar (madera, piedra), con una capa de estuco, luego realizaban el dibujo con color rojo, para después trazar el contorno de la figura con negro; esta preparación permitía que al contacto de los óxidos de la materia colorante con el soporte, se operara una reacción química, dando como resultado la fijación de los pigmentos.




Los romanos emplearon la técnica del fresco en los muros, al temple (en cuadros) y la encáustica en retratos. En el arte de la Edad Media se destacan los mosaicos, muchos de ellos realizados con vidrio esmaltado, cortados en pequeños trozos, sobre un fondo dorado. Hasta el siglo XV, las pinturas de tamaño grande todavía se ejecutaban al temple, esto es, con pigmentos molidos y mezclados con algún aglutinante; el agente más común era la yema de huevo, adelgazada con agua hasta donde fuera necesario; se pintaba sobre estuco blanco, aplicado previamente en una capa muy delgada a la tabla o lienzo. El fresco, es un método parecido que se aplicó para pintar el interior de las paredes y muros, fue muy utilizado. Las técnicas pictóricas empleadas por los pintores barrocos fueron al temple y al óleo en diversas dimensiones o planos. La sutil gradación de la luz y la sombra en La Virgen de las Rocas, de Leonardo, o en Mujer bañándose en un arroyo, de Rembrandt, no se hubiera logrado más que con el óleo; los pigmentos coloreados se mezclaban con aceite y se diluían, para darles la consistencia conveniente, con una mezcla de aceite de linaza y aguarrás. Los pintores Flamencos, como Van Eyck, usaron el método transparente, que consistía en aplicar la pintura en capas muy delgadas sobre fondo blanco, la obra se pintaba por secciones y al terminar cada una, se dejaba secar el exceso de aceite.
· Historia de dibujo
PREHISTORIA
ÉPOCA PALEOLÍTICA
Las manifestaciones pictóricas de esta época son llamadas pinturas rupestres. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones. La pintura rupestre responde a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico – religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería. Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente. A esta primera fase del arte rupestre se le ha denominado Auriñaciense, en esta fase las figuras aparecen hechas con trazos burdos, los animales los realizan de perfil y las figuras se presentan aisladas. Luego, hay una segunda fase, la Solutrense, en donde se observan ciertas figuras moldeadas, interviene el color y los perfiles aparecen paralelos; posteriormente, hay una tercera fase llamada Magdaleniense, en ella se presentan escenas de caza, de lucha, etc. y se observa una asociación de la figura humana con la figura animal en las representaciones, hay variada policromía y el empleo del claroscuro como elemento expresivo. Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de las pinturas es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo.
Las primeras manifestaciones pictóricas provienen de la época paleolítica o de la Piedra Tallada, a esta se le denominó Pintura Rupestre. Estas pinturas se han localizado en diversas regiones del mundo, generalmente en las paredes de cuevas y cavernas, alcanzando grandes dimensiones. Responden a la expresión de una cultura cazadora, se le atribuye un carácter mágico-religioso porque se presume fueron realizadas como rituales para conseguir buena cacería. Las figuras que pintaban eran de animales, estas primeras manifestaciones plásticas en el principio eran líneas trazadas con los dedos sobre las partes blandas de las paredes de la cueva, luego interviene el color, rojos y negros mayormente. Hacia finales del Paleolítico, la característica esencial de la pintura rupestre es la esquematización de las formas, adquiriendo así mayor movimiento y dinamismo...
- ARTE EGIPCIO
La pintura egipcia posee una sensibilidad artística innata; resulta ser un medio excelente para transmitir un mensaje estético, creando un ambiente cargado de religiosidad; en ella se observa la pureza de la línea, la armonía de las formas, el equilibrio compositivo y una gran gama de colores que la hacen atractiva, mágica, natural y contemplativa. Con respecto a la representación de la figura humana, esta se caracteriza por los siguientes rasgos: Ley de Torsión o Frontalidad: cabeza, brazos y piernas de perfil; hombros, ojos, vientre y pies de frente. Se destaca la silueta de la figura. Es detallista. Utiliza trazo seguro y firme. Superposición de figuras y gran colorido, logrando diversos tipos de armonías. Representación de escenas de la vida real. Carácter decorativo en atención a que ella es empleada en las paredes de templos, tumbas y palacios.
La pintura egipcia posee una sensibilidad artística innata; resulta ser un medio excelente para transmitir un mensaje estético, creando un ambiente cargado de religiosidad; en ella se observa la pureza de la línea, la armonía de las formas, el equilibrio compositivo y una gran gama de colores que la hacen atractiva, mágica, natural y contemplativa. La representación de la figura humana se caracterizó por los siguientes rasgos: Ley de Torsión o Frontalidad: cabeza, brazos y piernas de perfil; hombros, ojos, vientre y pies de frente. Se destaca la silueta de la figura. Es detallista. Utiliza trazo seguro y firme. Superposición de figuras y gran colorido, logrando diversos tipos de armonías. Representación de escenas de la vida real. Carácter decorativo en atención a que ella es empleada en las paredes de templos, tumbas y palacios.
- ARTE GRIEGO
Floreció entre los siglos VII y II antes de C., en Grecia y otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos. Se caracteriza por su idealismo estético, proporcionalidad, equilibrio de los elementos y su interés por reflejar la expresividad genuina en la figura humana; por ello, desarrollaron una gran perfección en el dibujo. El atletismo, tan cultivado por estos pueblos, brindó a los artistas sus mejores modelos. La sencillez, el ritmo, la claridad y la unidad dominan todas sus formas artísticas; así, los griegos alcanzaron sus mayores logros en la cerámica, la escultura y la arquitectura.
El arte griego comienza aproximadamente en los siglos V y IV. Se caracterizó por darle a sus obras el mayor sentido de la proporcionalidad, por expresar armonía y equilibrio de elementos y por reflejar una genuina expresión de humanismo. Grecia, es una pequeña península situada al sureste de Europa. Pero en este pequeño país nacieron las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son una consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos.
Muy poco es lo que se conoce de los pintores griegos, sin embargo, si es de conocimiento la maestría que se manifestaba en los increíbles efectos de realismo que sabían producir por descripciones de algunas pinturas. Pero su obra se ha perdido casi toda, y lo que ha quedado son copias y fragmentos que no dan una idea clara de cómo era aquella pintura. Se destacan: Polignoto, Apolodoro de Atenas, Agatarco de Samos, Zeuxis, Parrasio y Apeles.
: Esta constituye en las artes menores la mejor y más variada expresión en lo que a decorado y pintura se refiere. Esta variedad nos da una muy completa evolución de su cultura. Con un estilo y técnicas propias, se caracteriza por tener formas variadas y originales, predominan los elementos geométricos dispuestos en franjas, las tonalidades del barro, desde el amarillo hasta el gris castaño, presenta figuras en rojo sobre fondo negro o rojo el fondo y figuras negras, predominan formas animales y humanas.
- ARTE ROMANO
Resulta de las influencias etruscas y griegas, alcanzó su mayor esplendor en la época del Imperio. Se desarrolló en Italia desde el año 200 antes de C., hasta el siglo IV después de C., algunos lo consideran inferior al arte griego, pero en realidad fue más variado, más flexible y en ciertos aspectos se acerca más al arte moderno; así, su influencia en el arte de la Edad Media y del Renacimiento fue notable. Sus mayores logros los presenta en el desarrollo de la arquitectura; por ello, el dibujo y la pintura la realizaban a servicio de esta, predominando los murales. Los temas eran asuntos bélicos, eróticos, leyendas heroicas, paisajes, marinas, naturaleza muerta y el retrato. A partir del siglo I, se observan dos corrientes pictóricas o estilos: el estilo Neoático, que se preocupa por la forma humana, resaltando asuntos de la mitología y epopeya y el estilo Helenístico - Alejandrino, que pone de manifiesto la preocupación por la pintura rural, se cultivan el paisaje y las marinas. Al iniciarse el siglo II hasta el 79 de nuestra época (pintura en Pompeya), se observan cuatro estilos: de incrustación, alejandrino o arquitectónico, ornamental y fantástico.
Roma fue un pueblo de labradores, de comerciantes, de guerreros. Los romanos mostraron mayor interés por las cosas prácticas y sus obras artísticas llevan siempre un sello utilitario. Pueblo dominador, fundador de un vasto imperio, el romano tuvo por preocupación fundamental mantener el dominio sobre los territorios colonizados, para lo cual movilizó poderosos ejércitos, dio vida a un denso cuerpo de leyes que apretó los lazos entre la metrópoli y las provincias, y desarrolló una gigantesca labor constructiva con un variado repertorio de formas arquitectónicas perfectamente adaptadas a sus fines. Sus dos grandes realizaciones fueron el Derecho y la Arquitectura, pero su mérito principal es haber extendido la civilización grecolatina por una vasta parte del mundo conocido.
Dibujo La conocemos a través de los frescos hallados en la ciudad de Pompeya, que suelen ser copias griegas o caprichos decorativos de gracia picaresca como cupidos, pájaros, cintas, flores, etc. Los temas son históricos, mitológicos paisajísticos y marineros. También en ciertos períodos se hizo una pintura arquitectónica, que imita a los elementos constructivos. Lo interesante de la pintura romana es la técnica de manchas de color al temple, aplicadas con brochazos sueltos, sin detallar, a la manera impresionista y con efectistas toques de sombra y luz. También en la pintura domina el gusto realista por lo que los temas preferidos, son el retrato, la caricatura y el paisaje.
- ARTE ROMÁNICO
Entre los siglos XI y XIII, es decir, durante el período que se conoce como Baja Edad Media, se forma en Europa un arte al que se le da el nombre de Románico. Este nombre hace referencia a la fuente en que tiene su origen, que es el arte de Roma, el arte romano, del que toma tipos de edificios y técnicas constructivas. Este estilo o arte se ha denominado románico, por la semejanza con el vocablo romance, el cual designa los idiomas derivados del latín.
En el románico el dibujo tiene un desarrollo notable, pues las vastas extensiones de pared lisa eran apropiadas a la decoración pictórica; por ello, también la pintura era un arte subordinada a la construcción. La falta de perspectiva, los colores planos, la composición simétrica, la rigidez de las figuras y la inexpresividad de los rostros, que muestran siempre su mirada asombrada, prueban una indudable influencia oriental a través del arte de Bizancio. La técnica empleada es la del Fresco, notables ejemplos son las iglesias románicas catalanas, de fulgentes colores y motivos abstractos de significado simbólico; y las iglesias italianas, donde las escenas religiosas pintadas muestran ya cierto empeño en copiar la naturaleza con fidelidad.
- ÉPOCA MEDIEVAL
El arte de la Edad Media es esencialmente religioso, aunque haya producido obras maestras de carácter profano; la época medieval podemos dividirla en cuatro, ya que fue un largo período en las que se produjeron distintos estilos de arte; el primero fue llamado Paleocristiano, cuya pintura se inicia en las catacumbas, está llena de simbolismo y cabe destacar la realización de los muy famosos mosaicos, los cuales eran de un gran colorido y los temas eran litúrgicos, figuras de Cristo, apóstoles, la cruz, etc. Luego, nace el arte Bizantino en la época de Constantino; en cuanto al dibujo y la pintura, adquiere características propias, los artistas realizaban excelentes mosaicos centrados en la representación de acontecimientos bíblicos en las cuales se observa que las figuras representadas poseen un hieratismo bastante acentuado que siempre están colocadas de frente. El Románico, denominado así por la semejanza con el vocablo "romance" que designa a los idiomas derivados del latín, se encargó de decorar el interior de muchas basílicas e iglesias. Durante este período se pinta sobre ábsides y bóvedas figuras estilizadas, llenas de incesante movimiento y colorido; la pintura románica empleó las técnicas pictóricas al fresco y al temple; los temas solían ser figuras de ángeles, santos, apóstoles, corderos, etc., también realizaron pintura sobre madera (frontales) y muchas ilustraciones de Biblia y evangelios. Por último, aparece el arte o estilo gótico, conjuntamente con tres connotados fenómenos de la Edad Media: la formación de la clase burguesa, el desarrollo comercial y la industrialización. La pintura gótica fue expresiva y realista, manifestando el naturalismo en sus composiciones. El paisaje se introduce como modalidad pictórica y en los dibujos las figuras se presentan estilizadas y poco modeladas. Esta pintura casi desaparece por completo de las catedrales, puesto que los grandes vitrales llenan los espacios y de esta manera queda reducida a miniaturas de libros, tapices y retablos.
- ARTE GÓTICO
Entre los siglos XII y XV, florece en Europa un arte poderosamente original, que fue llamado, un tanto despectivamente gótico, en el sentido de bárbaro, por suponerse que sus creadores habían sido los pueblos germánicos que ocupaban el centro de Europa, y a los cuales se les designaba con el nombre de Godos. También se conoce este arte como Ojival, por la forma apuntada (en ojiva) de sus arcos y bóvedas, que recuerdan una punta de lanza de filos curvos. Los primeros monumentos góticos se levantaron cerca de París, en la región llamada Isla de Francia. Aquí se construye en el año 1140 el coro de la abadía de Saint Denis, y en el 1163, se da comienzo a la catedral de Nuestra Señora de París, obras en las que se resaltan los elementos propios del estilo. De Francia pasó a todos los demás países de Europa, en cada uno de los cuales adoptó variantes locales, pero con mantenimiento de sus rasgos esenciales.
FASES DEL GÓTICO
- LANCEOLADO (siglos XVII y XVIII)
Robusto, pesado y sencillo. Bóveda de cuatro paños de perfil en punta de lanza.
- RADIANTE (siglos XVIII y XIV)
Esbelto, ligero, muy adornado con esculturas, bóvedas de varios paños y formas.
- FLAMÍGERO O LLAMEANTE (siglo XV)
Arcos con ondulaciones de flama. Columnas muy delgadas. Gran altura de naves y torres. Ornamentación escultórica apretada. Uso del arco conopial y de la bóveda en forma de estrella.
En aquellos países donde el estilo gótico alcanzó mayor desarrollo, la pintura mural fue perdiendo importancia, sustituida por las vidrieras, y a partir del siglo XIV aparece el dibujo sobre tabla, consistente en pequeños altares portátiles y retablos, formados por uno o varios paneles. Tratan temas religiosos, con gran finura de detalles en la figura humana, pero sin profundidad. Los pintores se esfuerzan por lograr la naturalidad y reproducen gestos y ademanes con exactitud, un poco exagerado hacia lo dramático. Lo más hermoso de estas tablas góticas es el colorido, que brilla con intensidad de esmalte. Se destacan: Jean Fouquet, Juan Van Eyck, Rogerio Van Der Weyden, Giotto, entre otros.
- ARTE BIZANTINO
Bizancio, pequeña ciudad griega que había sido cabeza de una provincia romana, asciende de repente (año 330), por decisión de Constantino el Grande, al rango de capital imperial con el nombre de Constantinopla. Medio siglo después, el emperador Teodosio divide su reino entre sus dos hijos, y crea dos Estados Independientes: el Imperio de Occidente, con Roma como capital, y el Imperio de Oriente, con centro en Bizancio. La caída del Imperio de Occidente (año 476) echa sobre Bizancio la herencia espiritual de Roma y acrecienta su importancia como poder político y artístico, que le llegará a su cúspide con el glorioso Justiniano. Pero la situación geográfica de Bizancio, en las puertas de Asia; su alejamiento de las fuentes latinas y el contacto estrecho y continuo con los reinos de oriente, influyen sobre ella en forma que si, por una parte, mantiene su título de hija y continuadora de la cultura clásica, por otra, Bizancio ofrece los rasgos de una monarquía exótica, teocrática y despótica; fastuosa y bárbara, cuyas costumbres, gustos y estructuras pertenecen más al mundo asiático que al grecolatino, lo cual se refleja en su arte.
LOS MOSAICOS: No es posible hablar del arte mural bizantino sin referirnos a una de sus más hermosas creaciones: el mosaico. Consistía en la composición de grandes escenas, generalmente religiosas, pero no pintada sino hecha con pequeñas piezas de cerámica o de mármol de colores (llamadas teselas), que se iban pegando a una base debidamente preparada, sobre la que se había hecho el dibujo previo de las figuras que se querían representar. La gran diversidad de colores y matices de estas teselas permitía dar a las figuras todos los efectos de la pintura, en lo que se refiere a tonalidades, sombras, formas, etc.
- RENACIMIENTO
El Renacimiento comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza; así, se perfecciona el dibujo y se utiliza como base de la pintura. La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. En el dibujo, los cuerpos adoptan formas naturales y se vuelven plásticos; se procura destacar la expresión facial, que algunas veces revela los grandes conflictos del alma, un ejemplo de ello es la expresión de desesperación que Masaccio le dio a Eva en su cuadro Expulsión de Adán y Eva del paraíso. En el siglo XV adquiere preponderancia el retrato, a las personas pudientes les gusta retratarse de busto o en medallón, y por tanto surge multitud de personas cuyos rasgos quedan labrados en madera. Raramente se ve un desnudo entre la profusión de vírgenes y santos, sólo con suma discreción se insinúa la mundana sensualidad en ciertas representaciones del arte eclesiástico, por ejemplo, las referentes a mártires y pecadores. Al principio, la mayoría de las imágenes alusivas a la carne pecadora se situaban en la periferia de grandes escenas decorativas, donde el artista tenía más libertad de expresión; ya en el siglo XIV, se prefiere interpretar estos temas por medio del desnudo femenino. Entre los representantes más significativos del Renacimiento, podemos destacar por sus majestuosas obras pictóricas a Sandro Botticeli, Miguel Ángel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo de Vinci y Rafael Sanzio; de ellos, algunos como Leonardo de Vinci, por ejemplo, destacó más como dibujante, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómicos; sus dibujos están plenos de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas y también se puede apreciar que están envueltos en una sutil y fina aureola de luz difusa.
Se llama Renacimiento al gran movimiento artístico y filosófico que se produce en Europa, en Italia en primer lugar, a fines del siglo XV, y que muestra como principal característica, que se manifiesta particularmente en las artes, su admiración por la antigüedad clásica, que toma como modelo. El nombre de Renacimiento alude a lo que este movimiento quiso ser: un renacer o volver a nacer de la cultura grecolatina. Comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza.
La cuna del Renacimiento fue Florencia. Naturalmente la pintura no se liberó en seguida de la influencia gótica, pero gradualmente evolucionó hacia un nuevo concepto de la belleza. La cultura greco-romana había sido desplazada durante la Edad Media. En esta época lo novedoso es el arte gótico y bizantino, pero en Roma, estas nuevas concepciones artísticas, enmarcadas en el acto religioso no tienen mayor auge, debido a los recelos de los sabios humanistas orientales que emigran a esta ciudad después de la caída de Constantinopla; es así como al ser rechazado el estilo gótico y bizantino, y puestas en un primer plano las antiguas formas greco-romanas, surge el arte del renacimiento, que se expande por toda Europa (Francia, Inglaterra, Alemania y la Península Ibérica, especialmente).
PRINCIPALES CAUSAS DEL RENACIMIENTO
- Conservación en universidades y conventos medievales de valiosos manuscritos de autores griegos y romanos.
- Uso del latín como lengua culta, que hacía posible la lectura de las obras clásicas.
- La presencia en tierra Italiana de ruinas romanas que tenían que despertar en los curiosos el deseo de conocer la civilización que había levantado tales monumentos.
- La invención de la imprenta, que contribuyó a la difusión de los escritos de los poetas, filósofos y sabios de la antigüedad y de los modernos.
- Los descubrimientos geográficos, el avance de las ciencias naturales y el progreso de las técnicas que inspiran una confianza ilimitada en el poder de la inteligencia humana y estimulan a la acción.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ARTE RENACENTISTA
- Imitación de la arquitectura y la escultura de Grecia y Roma.
- Realización de una belleza ideal, ajustada a cánones dictados por la razón.
- Búsqueda de la serenidad y el equilibrio que proceden de la armonía del todo.
- Creación de obras, cuya claridad y perfección, atributos exigidos por la razón universal, les dan una validez permanente.
ETAPAS DEL RENACIMIENTO
- PRERRENACIMIENTO O TRECENTO: siglos XIII y XIV. Coincide con el período gótico europeo.
- QUATROCENTO: llega hasta finales del siglo XV y su centro cultural es la ciudad.
- CINQUECENTO: llena todo el siglo XVI y su cabeza es Roma.
SIGLO XIII. ÉPOCA ARCAICA
Surgen los primeros intentos del nuevo estilo escenificado en las obras de los "pisanos", Incola, Giovanni y Andrea Pisano.
Entre las características de estas primeras obras tenemos:
· Expresión de sentimientos humanos.
· Inspiración en la antigüedad clásica.
· Realización de "Madonas".
· Ropaje y accesorios profusamente trabajados.
SIGLO XIV Y XV. ÉPOCA CLÁSICA
Durante estos siglos existe una gran producción de obras de arte. La actividad artística se encuentra centrada en la ciudad de Florencia sobre todo en el siglo XV. Sus principales representantes son Donatello di Betto Bardi y Lorenzo Ghiberti. Además, cabe destacar la importancia en este siglo de las obras escultóricas de los Della Robia, Andrea y Lucca. Estos escultores, realizaron e introdujeron una nueva modalidad escultórica-pictórica, los relieves realizados con barro cocido policromado y vidriado.
Las características de esta época son, entre otras:
· Adornan monumentos (tribunas, coros, sepulcros, etc.)
· Diversificación temática.
· Efectismo pictórico.
· Gran destreza en la ejecución de obras hasta llegar al perfeccionismo.
SIGLO XVI. ÉPOCA BARROCA
Durante este siglo la figura más resaltante es Miguel Ángel Buonarroti, quien realiza numerosas obras con características muy propias, que lo distinguen de otros escultores de la misma época, también sobresale la obra de Benvenuto Cellini, entre otros.
Entre las principales características de estas obras tenemos:
· Fuerza expresiva, dinamismo, dramatismo.
· Dominio anatómico.
· Figuras llenas de abundante vitalidad.
· Demostración de gestos y actitudes en sus figuras.
· Fuerte influencia clásica.
· Materiales: bronce y mármol preferiblemente.
La pintura renacentista está plena de religiosidad, sin embargo, cada artista busca su propio estilo, en donde el retrato y la representación del paisaje tienen mucha importancia.
Durante el renacimiento surgen diversas escuelas, estas adquieren el nombre de la ciudad donde se desarrollan, entre estas se citan: la Escuela Florentina, la Veneciana, la de Siena, la de Umbría, la de Parma, la de Verona, la de Padua, la de Milán y la de Carrara.
Los pintores también se agrupan, pero por generaciones, así, tenemos los del Quattrocento (1400) y los del Cinquecento (1500). Hay otra clasificación muy utilizada para caracterizar las obras pictóricas del renacimiento, la cual es:
· Renacimiento Temprano: que abarca desde el año 1420 hasta el año 1500 y cuyos representantes más significativos son Fran Angélico de Fiesole, Masaccio, Piero della Francesca y Sandro Botticelli, entre muchos otros, con pinturas verdaderamente grandiosas.
· Alto Renacimiento: que comprende el período que va desde el año 1500 hasta el año de 1527, en el cual se destacaron famosos pintores: Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Tiziano, Pablo Veronés, Tintoreto, Rafael Sanzio, Juan Van Eyck, Alberto Durero, Jean Cousin y el Greco.
CARACTERÍSTICAS DE LA PINTURA RENACENTISTA
· Es narrativa: expone historias y sucesos, reales o ficticios, sacados de la religión, de la mitología o de la historia.
· Es realista: las figuras humanas o de animales, y los objetos inanimados están reproducidos con el mayor cuidado porque se parezcan en todo a sus modelos reales.
· El cuadro se presenta como un escenario: un espacio cúbico, sugerido por medio de los recursos que enseña la perspectiva geométrica recién descubierta y dan la ilusión de profundidad. El punto de vista del pintor suele estar en el centro del cuadro.
· La composición está sometida a esquemas intelectuales, es decir, razonados. Suele preferirse la forma simétrica en la distribución de las figuras.
· En cuanto a los esquemas de composición preferidos, el triangular (con el vértice arriba o invertido) y el rectangular con la división del espacio en segmentos áureos. En algunos casos, los triángulos son dos combinados.
· En general, es una pintura dibujística, que se fundamenta en el poder definidor y expresivo de la línea, y considera el color como un accidente de la materia de importancia secundaria. Las formas se cierran con un dibujo de trazo continuo y su separación del fondo es absoluta.
· Se da interés preferente al cuerpo humano, en particular al desnudo, cuya anatomía se estudia y copia cuidadosamente.
· A partir del siglo XV, se usará en vez del temple, la técnica del óleo, inventada por los pintores flamencos, que facilitará el desarrollo de la pintura de caballete.
EL DIBUJO Y EL GRABADO
Los grandes pintores del renacimiento fueron dibujantes de primera. Los apuntes, bocetos y estudios que conocemos de Boticelli, Durero, Buonarroti, da Vinci o Sanzio, quienes se destacaron por su majestuosa obra pictórica, revelan gran maestría en el manejo del lápiz. El que más se destaca como dibujante es Leonardo da Vinci, ya que a través del dibujo realiza sus famosos estudios anatómicos. Su dibujo está pleno de rasgos finos pero firmes, destacando las expresiones humanas.
Sin embargo, el dibujo como técnica independiente, con valor por sí misma, no fue considerado en la época, quedando reducido sólo a un medio auxiliar de la pintura, para tomar apuntes rápidos del natural o hacer estudios de composición, perspectiva, movimiento, anatomía y otros aspectos del cuadro que iba a pintarse.
Las técnicas que solían emplear eran el carboncillo, la sanguina, el lápiz y la tinta sobre papel. Pero si el dibujo no tuvo mucho interés para los artistas del renacimiento, en cambio el grabado, sobre todo entre los alemanes fue muy cultivado y se trabajó como una técnica autónoma, paralela a la de la pintura, en sus dos formas principales: el grabado en metal (calcografía) y el grabado en madera (xilografía), a cuya difusión contribuyó el reciente invento de la imprenta en 1450.
- BARROCO
Este estilo se inicia en Italia en el siglo XVI y perdura hasta finales del siglo XVIII, se extendió por todos los países europeos, desarrollando características propias en cada país. En este arte hay una marcada predilección por el naturalismo, el dinamismo y los efectos ópticos, aparecen composiciones de naturaleza muerta, bodegones, animales, vida de santos y de Cristo, enmarcándose dentro de esquemas asimétricos. Las representaciones de personas o de gente del pueblo aparecen con sus vestimentas normales, pero en los retratos de clase social alta, son más adornadas las vestimentas, pelucas, encajes, zapatos estilizados, sombreros, etc.; sin embargo, lo que más caracteriza a la pintura barroca es el manejo de las luces y sombras, la intensidad dramática y el empleo del color. En Italia se produjeron dos corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el Clasicista, en este país se destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de Caravaggio; en Francia destacaron Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude Gelée Lorrain; en España el barroco se torna serio y formal, representado magistralmente por Diego Rodríguez de Silva y Velásquez, Francisco Zurbarán, José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. En los países bajos el barroco generó dos escuelas: la Flamenca, que tuvo su apogeo en el siglo XVI en Flandes y fue representada por Pedro Pablo Rubens, Antón Van Dyck y Jacob Jordanes, y la Holandesa, la cual produjo un nuevo estilo y contó con dos importantes personajes: Rembrandt H. Van Rija y Can Verter o Van der Leer de Delft.
Este arte se desarrolló entre los siglos XVII y parte del XVIII, su punto de partida fue Italia, Roma, concretamente, donde dejó monumentos grandiosos en el orden de la arquitectura. De Italia pasó al resto de Europa y llegó incluso a Rusia. A través de España, el Barroco se difundió por toda América y alcanza su momento culminante en el siglo XVIII.
En este arte hay una marcada predilección por el naturalismo, el dinamismo y los efectos ópticos, aparecen composiciones de naturaleza muerta, bodegones, animales, vida de santos y de Cristo, enmarcándose dentro de esquemas asimétricos. Las representaciones de personas o de gente del pueblo aparecen con sus vestimentas normales, pero en los retratos de clase social alta, son más adornados las vestimentas, pelucas, encajes, zapatos estilizados, sombreros, etc.; sin embargo, lo que más caracteriza a la pintura barroca es el manejo de las luces y sombras, la intensidad dramática y el empleo del color. En Italia se produjeron dos corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el Clasicista, en este país se destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de Caravaggio; en Francia destacaron Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude Gelée Lorrain; en España el barroco se torna serio y formal, representado magistralmente por Diego Rodríguez de Silva, Velásquez, Francisco Zurbarán, José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. En los países bajos el barroco generó dos escuelas: la Flamenca, que tuvo su apogeo en el siglo XVI en Flandes y fue representada por Pedro Pablo Rubens, Antón Van Dyck y Jacob Jordanes, y la Holandesa, la cual produjo un nuevo estilo y contó con dos importantes personajes: Rembrandt H. Van Rijn y Jan Vermeer o Van der Meer de Delft.
MOVIMIENTO: las figuras se representan en alguna acción violenta y en actitudes de esfuerzo y tensión. Las ropas participan también de esta agitación y se arrugan en pliegues que revolotean como sacudidos por el viento.
PATETISMO: gusta de la expresión de estados anímicos emotivos tales como: éxtasis, miedo, ansiedad, etc., que los rostros traducen con el más vivo verismo.
CLAROSCURO: se buscan efectos propios de la pintura, de manera que los cuerpos se perciben como envueltos en una atmósfera luminosa.
TEATRALIDAD: existe una propensión a lo exagerado y a las actitudes elocuentes que hacen de ella una representación dramática.
- EL ROCOCÓ
Estilo característico del siglo XVIII europeo, que sucedió al barroco y precedió al neoclásico. El término procede del francés Rocaille, que designaba en el siglo XVII la decoración de las grutas y jardines renacentistas a base de conchas. El Rococó floreció principalmente en Francia, en un principio junto con el barroco, hasta que adquirió un lenguaje propio que se difundió por toda Europa. Mientras la arquitectura conservaba su rigidez de origen clásico, los elementos decorativos del rococó aportaron fantasía y elegancia a las construcciones, pero fue sobretodo en los interiores donde la decoración rococó consiguió los mayores logros.
PINTURA: El carácter de la época rococó, enamorada de la intimidad, favoreció en pintura, lo mismo que en la escultura, el cultivo del retratismo. Este hubiese carecido de gracia sin el realismo, y por tanto, se inspiró en la pintura holandesa y flamenca, especialmente en Van Dyck. El cliente ya no es el Rey, con las grandes necesidades decorativas de un palacio, sino que se halla entre los nobles y burgueses adinerados a los que ha dejado de interesar las composiciones históricas y mitológicas, aunque a menudo, se complacen todavía en hacerse retratar caracterizados como personajes de fábula.
- NEOCLASICISMO
Fue un movimiento que se produjo en Europa en el siglo XVIII ante los cánones ya agotados del clasicismo, al producirse el desgaste de las culturas barrocas, que aspiraba restaurar el gusto y las normas del clasicismo. En la época neoclásica, el color pasa a un segundo plano y adquiere mucha importancia el dibujo; es decir, el trazo puro, y el color es aplicado sólo como complemento. Este arte trató de imitar los estilos utilizados antiguamente en Grecia y Roma, por la influencia de los descubrimientos arqueológicos como los de Pompeya y Herculano. En pintura David fue el máximo exponente del neoclasicismo francés, que contó con pintores como Gross, Gèrard, Prud´hon e Ingres, aunque en algunos de ellos ya apuntaba el germen del Romanticismo, movimiento estético que habría de suceder al neoclasicismo.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Inspiración en las obras de la época clásica, que se tienen por perfectas y definitivas.
Aspiración a una belleza ideal, nacida de la exacta relación de las partes, según medidas dadas por la razón.
En las artes plásticas: dibujo impecable, contornos cerrados, volúmenes modelados de modo que da la ilusión de redondez de los cuerpos; colorido suave y composición simétrica y estática.
PINTURA: Tomó como modelo la estatuaria antigua y el siglo XVI italiano (Rafael). El artista que contribuyó de modo definitivo a afirmar el nuevo estilo fue David, quien influyó en artistas franceses de la talla de Ingres, Gerard y Prud´hon. En E.E.U.U. la influencia italiana e inglesa se fundieron.
- ROMANTICISMO
Aparece en Francia a principios del siglo XIX como una reacción violenta contra la frialdad del neoclasicismo. Si este significaba la razón, serenidad y límite, el romanticismo era imaginación, pasión e infinito.
CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES
SUBJETIVIDAD: el artista crea su obra a partir de sus emociones, sentimientos e ideas íntimas.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN: no hay reglas fijas, sino que cada artista puede manifestarse según su gusto y según las exigencias de la propia obra.
SUPREMACÍA DEL FONDO SOBRE LA FORMA: lo importante es lo que el artista expresa y no cómo lo hace. La forma de decir es secundaria y debe estar determinada por la naturaleza del contenido.
El dibujo se caracterizó por el predominio del color sobre la forma. Eran composiciones dinámicas, de gran movimiento y sus temas eran tomados de la literatura y la historia medievales y de la realidad pintoresca. Artistas importantes en el campo de la pintura fueron: Gericaúlt, Delacroix, Francisco de Goya y Caspar Friedrich.
- REALISMO
El realismo surge como oposición al idealismo de clásicos y románticos, proponiendo una realidad objetiva de los temas de la vida común; el hombre debe aparecer dentro de su ambiente habitual, y su trabajo cotidiano tiene que ser un motivo de fecunda inspiración. El término realismo fue adoptado por un movimiento artístico que apareció en Francia a raíz de la revolución de 1848 y que tuvo como principal representante al pintor Gustave Courbet, cuyo arte representó las inquietudes sociales que invadieron a Europa a mediados del siglo XIX.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Temas sacados de la vida real, sobre todo de la vida humilde y trabajadora, expuestos con sentido de crítica social.
Presentación de lo bello y lo feo como son, sin idealizarlos.
Dibujo vigoroso, aunque no sea correcto; colorido sobrio e interés por los contrastes del claroscuro.
Técnica: la que proporciona la más completa identificación entre lo pintado y la naturaleza.
Representantes: Courbet, Daumier y Rousseau.
- IMPRESIONISMO
La primera exposición presentada por un grupo de impresionistas tuvo lugar en 1874 y el nombre les fue aplicado con intención de ridiculizarlos, por los críticos que no veían con buenos ojos el nuevo estilo. Los impresionistas querían captar la cualidad de la luz y de la atmósfera en una hora particular del día a través de las cuales se ven los objetos, pues su condición determina la apariencia de estos. La posibilidad de retratar la luz en términos de la pintura fue resultado del nuevo análisis científico de los colores. El fundamento de este movimiento pictórico se centra sobre la base de que a nivel cerebral las manchas separadas de color se unen; así, una mancha junto a otra azul, da por resultado un color verde si se miran desde cierta distancia. Este principio lo tomaron en cuenta los pintores impresionistas al realizar sus lienzos. La combinación de colores puros ya no se hará sobre la paleta ni sobre la tela, sino que será el cerebro del espectador el que los una para formar así las figuras. Se consideran iniciadores de este movimiento a los artistas Claude Monet y Edouard Manet; también se destacan Edgar Degas, Pierre August Renoir y Camille Pizarro. El manejo de la luz es la característica primaria, a través del estudio de ella se logrará verificar que un mismo paisaje se verá distinto de acuerdo con la hora del día en que se pinte. A la par de los grupos impresionistas, nace un nuevo grupo de pintores que logran perfeccionar las técnicas y posibilidades colorísticas impuestas por este movimiento, estos son llamados Neoimpresionistas o Postimpresionistas, destacan en este movimiento Paul Cézanne, Gauguin, Vincent Van Gogh y Henri Toulouse Lautree.
- EXPRESIONISMO
Fue un movimiento artístico plástico emparentado con la literatura; nace en 1890 en Alemania y en los países del norte de Europa, se extiende hasta bien entrado el siglo XX. Destacan en este movimiento los artistas plásticos Edward Munch, Gustav Kimt, Oskar Kokochka, Emil Nolde y Georges Rouault. La pintura expresionista busca y logra expresar violentas emociones, va de dentro hacia fuera, al contrario de la impresionista que va de fuera hacia dentro. Su objetivo fundamental era crear impetuosas reacciones en el espectador, por medio de sentimientos y emociones del artista, expresados con audacia de formas y rígido colorido.
- FAUVISMO
En 1905 un grupo de jóvenes pintores expuso sus obras y para designar su estilo, los críticos acuñaron el nombre de Fauvismo por parecerles que aquellos artistas eran fauves (fieras). Como movimiento artístico no duró más de cinco años, pero como estilo ejerció una influencia mayor y más persistente en el uso del dibujo y el color que cualquiera otra escuela del siglo XX. El fauvismo derivó de los fuertes colores y las vehementes pinceladas de Van Gogh; de las formas simplificadas y los atrevidos esquemas decorativos de Gauguin, y del desprecio que ambos demostraron por las cualidades académicas formales de la composición. Henri Matisse, primera figura del grupo original fauvista, en su pintura Gran interior en rojo, deja presente la intensidad fauvista del colorido, aunque usado con resultados bastantes diferentes, ya que naturalmente se considera al rojo como color brillante que produce gran excitación y en este cuadro el efecto de la composición da una sensación de profundo reposo.
- CUBISMO
Este movimiento artístico surge en Francia hacia 1907, y se extiende por todo el mundo. Se inspira en los postulados artísticos de Paul Cézanne y de Georges Seurat; su planteamiento básico es representar obras de la realidad, pero fracturadas por medio de la geometrización de la forma, de tal manera que se representaban las mismas formas del objeto, vistas desde varios ángulos a modo de simultaneidad de planos. Los artistas cubistas pintaban superficies planas, la perspectiva dada a la obra era aparente, lograda por medio del alargamiento de las líneas y ángulos. El color fue, virtualmente suprimido, subordinándose a las formas y por tanto, al dibujo. Los cubistas crearon la superposición a través de la visión polifacética y simultánea del objeto. Como creadores del movimiento cubista podemos nombrar a importantes personajes como Pablo Picasso y Georges Braque. En Venezuela el cubismo tiene numerosos seguidores, podemos citar a Ángel Hurtado, Armando Barrios y Manuel Quintanilla como representantes de esta tendencia en nuestro país.
- FUTURISMO
Fue un movimiento italiano al que pertenecieron Humberto Boccioni y Carlo Carrá; su propósito era despertar a Italia de la apatía cultural en que estaba sumida desde fines del siglo XVIII, atacaba a los museos y academias, al culto de lo antiguo y a todo el arte italiano de otros tiempos. El futurismo, exigía un nuevo concepto artístico basado en la dinámica de la velocidad, que para los futuristas era fundamental y peculiar de la vida moderna. El símbolo más venerado por los futuristas era el automóvil de carreras; en esencia la pintura futurista era retrato del movimiento relacionado con el cubismo analítico por su fragmentación, pero así como el cubista ve un objeto estático desde varios ángulos moviéndose alrededor de él, en el futurismo el espectador está quieto mientras el objeto se mueve. Por tanto, en el dibujo, la representación futurista del movimiento simultáneo de un perro que trota por la calle, puede tener veinte patas y seis colas, con efecto parecido al de una larga exposición fotográfica de algún objeto que se mueve.
- SURREALISMO
Este movimiento vanguardista no se circunscribió a un solo lugar geográfico y su manifestaciones son tan variadas como sus interpretes. Giorgio de Chirico, paul Klee, Man Ray, Salvador Dalí, Joan Miró, Yves Tanguy, fueron sólo algunos de los artistas que tomaron parte activa en el grupo de los pintores surrealistas. El Surrealismo, libró a la pintura de su larga sumisión a la imagen realista y del concepto de espacio heredado del Renacimiento, dándole rienda suelta al artista para expresar sus sentimientos e impulsos más íntimos. Influido por el psicoanálisis de Freud y las doctrinas revolucionarias de la época, el surrealismo supo dar cause a vagos impulsos renovadores latentes en la intelectualidad surgida de la primera posguerra. Su período más floreciente fue el de 1924 a 1928. Como ideal estético se propone lo maravilloso, reuniendo dos objetos incongruentes en un contexto ajeno a ambos; el propósito de los surrealistas no era "hacer arte", sino explorar posibilidades.
- ABSTRACCIÓN
Este arte consistía en extraer de una imagen figurativa los elementos esenciales, deformándolos o modificándolos; en él se tiende a impresionar lo psíquico por encima de lo puramente visual, se busca una nueva expresión de la realidad, llegando a oscilar entre dos polos: el acercamiento a la realidad para entenderla y el alejamiento de ella al interpretarla. El arte Abstracto es un movimiento que nace con la creación de la nueva pintura del ruso Wassily Kandinsky en 1910, en la cual no existía ninguna representación figurativa, sino formas y colores; sin embargo, revisando obras prehistóricas, de Egipto, del período prehispánico, etc., se puede ubicar en ellas el origen de este arte. Esta tendencia artística se basó, no en la representación real del objeto, sino en la belleza que el cuadro pueda reflejar, de allí la importancia del color en las obras abstractas. El Abstraccionismo tiene dos corrientes: la Abstracción Lírica, que se refiere a las composiciones donde el artista parte de su intuición para expresar, por medio de color, sentimientos, ideas, etc., y la Abstracción Geométrica, que se refiere a las composiciones en donde el artista trabaja con figuras geométricas como el círculo y el cuadrado, y con líneas que partiendo de colores planos las hacen ser obras totalmente estáticas.




· Algunas reflexiones sobre el dibujo
En unión del gesto y de la voz, el dibujo es un lenguaje antiquísimo y universal, mediante el cual se expresan y describen para su comunicación imágenes del mundo circundante, o bien inventadas en sus formas o en su asociación
El dibujo ha venido considerándose tradicionalmente como instrumento de perfeccionamiento del trabajo de pintores y escultores, teniendo lugar su aprendizaje en la Academia y en el taller. Al dibujar, primero se leen las formas y luego se describen.
Este ejercicio expresivo, que puede llegar a dominarse tras un período de aprendizaje y práctica, educa la inteligencia hasta el punto de que el artista que ha disciplinado su personalidad dibujando, afronta con esa misma disciplina y orden actividades en apariencia tan distantes como la expresión abstracta. Sin olvidar nunca que al artista joven se le deben dar lecciones y no recetas.
Si, en opinión de Hegel, la forma artística es la manifestación sensible de la idea, el dibujo es el lenguaje básico que posibilita esa manifestación.
En el dibujo de buena calidad, válido por sincero, el alma del artista se expresa no mediante formas, sino en las formas. La capacidad de crear formas calificará por añadidura el talento del artista, además de acreditar su habilidad profesional en la copia. La de dibujante es, por consiguiente, una profesión que se convierte en arte cuando desborda lo que es mera aptitud manual lo que se llama oficio, para transformarse en vehículo de sentimientos.
Está en la mano del dibujante dar el ritmo conveniente a su obra, destacando los apelativos estructurales para él más importantes y disminuyendo o incluso suprimiendo aquellos otros menos definitorios; el resultado será el dibujo logrado, con su ritmo, personalidad y mensaje implícitos.
Porque en un dibujo cada línea tiene una fuerza dimanante de la dirección que expresa su intencionalidad. El dibujante hábil sabe que puede dirigir la mirada (y con ella la atención) del espectador hacia un punto determinado con sólo hacer converger los varios vectores de fuerza formal que constituyen el juego de líneas. Aun cuando en un cuadro no aparezcan expresas las líneas dibujístico-estructurales (no las vemos como tales en la Naturaleza), subyacen escondidas ordenando las masas, las luces y las sombras. Estas líneas ocultas generan en el Barroco las llamadas "formas abiertas", en virtud de las cuales los argumentos se supone que se completan fuera del rectángulo del papel. Frente a éstas se hallan las "formas cerradas", conceptualmente más propias del siglo XVI.
La tarea de representar el entorno y los objetos, o de recrearlos y establecer asociaciones nuevas, que constituyen como queda dicho la esencia del dibujo, es actividad noble hasta el extremo de poder afirmar de ella, con palabras de Baltasar Gracián, que "no se puede negar arte donde tanto reina la dificultad".

· Bosquejo Histórico
A lo largo y ancho de la Historia del Arte el dibujo aparece como principio ordenador de la pintura, escultura, arquitectura, esmaltes, cerámica, mosaicos, etc., unas veces poco evidente, como es el caso de los pintores impresionistas, que dibujaban directamente con los pigmentos; otras, con carácter muy marcado, cual sucede en el cubismo, que toma como valor representativo más sólido la "anatomía de los objetos", puesto que el color resulta engañoso al depender de la luz.
Desde las cuevas cántabras del paleolitico, hasta los abrigos rupestres levantinos, el dibujo aparece como lenguaje de comunicación de acontecimientos mágicos, como motivo ornamental, o inclusive con carácter no figurativo, en forma de pictografía aún por descifrar.
En el transcurso de los siglos, griegos y romanos impulsaron las artes de la pintura y escultura, supeditadas ambas siempre a la teoría inexcusable del dibujo. Que con posterioridad aparece en las exquisitas miniaturas medievales de códices y libros de horas, y, en la pintura parietal románica, describiendo pantócrators, ángeles y apostolarios de perfiles firmes y rotundos.
En las puertas del Renacimiento, Ghiberti (1378-1455) señala que "no se puede ser buen pintor ni escultor sin dominar la teoría -el razonamiento- del dibujo". El mismo autor aprueba el criterio de la Antigüedad que ponía la forma por encima del color. Para Ghiberti, "el dibujo es la base y la teoría".
Vasari (1511-1574) enumera ya cuáles son las "artes del dibujo": pintura, escultura y arquitectura, artes consideradas principales y unidas por el estudio de las formas. Las demás son "artes mecánicas". Masaccio y Mantegna hacen del dibujo instrumento descriptivo de unos personajes de recia presencia, con formas que "pesan".
Para Dolce (1508-1568), el dibujo es, en unión del colorido y la invención, una de las tres partes fundamentales de la pintura, con el matiz añadido del claro-oscuro, que crea el relieve.
Leonardo enseñaba a dibujar siguiendo tres etapas sucesivas: copia de dibujos, generalmente de Rafael o Miguel Angel; de yesos de figuras clásicas; y por último del natural: anatomía y perspectiva de hombres bien proporcionados.
Por su parte, Rafael advierte que la perfección de la pintura no está sólo en el dibujo que atiende a los cánones del desnudo, si no se complementa con la invención, la perspectiva y los ropajes, tomando así mismo como base el dibujo. No olvidemos que Rafael representa la pureza clásica de la línea, frente al expresionismo romántico y tumultuoso de Miguel Angel.
Reiteradamente se ha considerado que la cima y máxima perfección del arte de la pintura estaba en la asociación del dibujo de Miguel Angel con el colorido de Tiziano, según apunta, entre otras referencias, la teoría ecléctica de Paolo Pino.
Durero, Rembrandt, Goya y Picasso fueron extraordinarios grabadores merced a ser dibujantes excepcionales.
En el siglo XVI, con motivo principalmente de la construcción de El Escorial, vinieron a España artistas italianos, entre los que se contaban Federico Zúcaro y Luca Cambiaso, dibujantes que introdujeron en nuestro país técnicas y concepciones nuevas, como el parco empleo de la mancha de sepia muy diluida.
Dibujaron soberanamente bien Velázquez -de quien se dice que estuvo copiando del yeso y del natural durante 6 años, antes de obtener permiso para tomar los pinceles-, Alonso Cano, Carreño de Miranda, Claudio Coello, etc. Con Palomino como cualificadísimo teórico del dibujo.
Surgen en el siglo XVII las Academias de Roma, París, Florencia, Nápoles y Génova, entre otras. Más tarde, ya en el XVIII, las de Madrid y Londres.
La Academia Francesa llegaba al exceso de poner en manos de sus alumnos el librito de Le Brun titulado "Physiognomie", en el que se incluían las expresiones de miedo, ira, asombro, etc., evitando así que los educandos tuviesen que consultar la Naturaleza...
Por aquel entonces, en los gremios también se enseñaba a dibujar, pero a un nivel inferior al de las Academias.
En la Zaragoza de 1784 se crea la Escuela de Dibujo de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, elevada a la categoría de Real Academia de Bellas Artes en 1792.
Conviene señalar que en el Barroco los artistas "poussinistas" defendían la primacía del dibujo frente a la fuerza del color, del que hacían bandera los "rubenianos". Que el color exultante era insuficiente para determinadas mentes de la época, se refleja en la calificación que hace Chambry de "pintura libertina" a la que carece del orden y la disciplina del dibujo.
Estas tendencias las toma en consideración el teórico Pierre-Henri Valenciennes (1750-1819) al distinguir entre "pintores y dibujantes" y "pintores coloristas", recomendando no entremezclar ambas posturas. Aduce a este respecto que "cuando Rubens quiso dibujar mejor, coloreó peor; y cuando Rafael quiso colorear mejor, sus cuadros perdieron la finura de dibujo que hizo famoso a este autor".
Según el maestro Mengs, pintor áulico de Carlos III, para hacerse pintor hay que aprender las disciplinas pertinentes, y precisamente en este orden: 1º. dibujo, 2º claro-oscuro, y 3º colorido; luego añade la armonía, composición, gracia, y proporciones del cuerpo humano.
El gran Ingres, autor de la archifamosa frase "le dessin est la probité de l'art", afirma también: "Si yo tuviese que poner un anuncio sobre mi puerta, escribiría: Escuela de Dibujo, y estoy seguro de que crearía pintores". Ingres mereció el siguiente juicio de Baudelaire: "El dibujo de M. Ingres es el de un hombre convencido. Cree que la Naturaleza debe ser corregida, enmendada; que el engaño agradable, hecho para el placer de la vista, no es solamente un derecho, sino un deber".
La grandeza del dibujo la reconocía, igualmente, el gran Delacroix cuando decía: "Un buen dibujo no es una línea rígida, cruel, despótica, inmóvil, que encierra una figura como una camisa de fuerza; porque el dibujo debe ser como la Naturaleza: vivo y agitado", frase que pone bien de manifiesto la filiación romántica de quien la pronunció.
Es evidente que en pleno siglo XIX se repite entre Ingres y Delacroix la vieja pugna de dibujo versus color que ya existió entre Miguel Angel y Tiziano. Y es curioso que en ese mismo XIX sea Delacroix el único artista con categoría suficiente para enfrentarse en Francia con un soberbio dibujante: Daumier, autor de planchas magistrales.
A su vez, Seurat enunciará en las postrimerías del siglo su teoría simbolista de la línea, a saber: la línea ascendente indica alegría; la horizontal, calma; y la descendente, tristeza.
En el postcubismo el dibujo no ofrece la forma-imagen, sino la forma-realidad. Quiere esto decir que el dibujo contemporáneo no trata en buena medida de imitar la forma de las cosas, sino crear formas originales, "no imitar la vida, sino encontrar una equivalencia de la vida" (Fry); O, como también se ha dicho, no imitar la Naturaleza, sino rivalizar con ella en creatividad. Aunque aquí se incluya también la vida subjetiva, lo que nos llevará a los "paisajes interiores" de Klee, antesala del dibujo abstracto. Implica esto la absorción del concepto tradicional de lo bello por el más amplio del Arte integral (incluida la estética de lo feo, genial intuición de Goya), que es una de las características del Arte de hoy.
El dibujo ha ilustrado, por consiguiente, la evolución de la forma, que ha pasado de ser forma elemental a forma compleja o "constructiva", para terminar en el fenómeno abstracto.
En pleno siglo XX se repite el antagonismo Rafael-Miguel Angel (pureza clásica frente a apasionamiento temperamental) en el binomio Juan Gris-Picasso, el primero autor de un cubismo racionalísta casi cartesiano, y el segundo impulsivo y revolucionario hasta hacer saltar por los aires los conceptos de perspectiva y colorido imperantes en el mundo occidental desde el Renacimiento.
Los artistas plásticos españoles han venido dibujando mucho y bien a lo largo del tiempo. No es preciso citar nombres que están en la mente de todos, incluidos los escultores, que siguen la tradición de ofrecer también muestras de su capacidad dibujística. Con el hito añadido de la decisiva aportación al cómic internacional de los dibujantes españoles especializados.
El cómic, o arte secuencial, como prefiere llamarlo Will Eisner, desarrolla un argumento en imágenes sucesivas, con o sin la apoyatura de un texto escrito. España cuenta con una nómina excepcional de dibujantes de cómic, con figuras como Sió, Beá, Hernández Palacios, Segrelles, etc., creadores del "cómic de autor", estimado sobremanera en el mercado mundial, y particularmente en USA.
En la actualidad existe un núcleo de excelentes dibujantes en Aragón, entre los que cabe mencionar a Faustino Manchado, Natalio Bayo, Dino Valls, Postigo, Pascual Blanco, Castillo Seas, Mayayo, Samuel, Gay, y un extenso etcétera.
En cuanto a la historia del coleccionismo de dibujos, sirve ésta para ilustrar la importancia que en cada época se ha dado a este procedimiento artístico, especialmente a partir del siglo XVII.
"La escasez y desconocimiento de los dibujos españoles se debe sobre todo a la falta de un coleccionismo inteligente". Esta frase de Alfonso Pérez Sánchez, exdirector del Museo del Prado, explica en buena medida la escasa o nula importancia concedida hasta hace poco tiempo al dibujo por nuestras esferas culturales.
Conocida es la penuria de dibujos españoles anteriores al año 1500. A partir del siglo XVI la afición por el dibujo fue creciendo, hasta cuajar en un gusto decidido por este producto artístico. En el siglo XVII se formaron ya algunas colecciones importantes con finalidad didáctica e histórica, siempre a expensas de aristócratas ilustrados y burgueses cultos.
El coleccionismo alcanza gran popularidad entre las clases pudientes del XVIII. Es signo de buen gusto contar con una nutrida colección de estampas, que se guardan en una carpeta y se contemplan en familia o en compañía de amigos en momentos señalados.
Ya en el siglo XIX se constituyen colecciones a nivel nacional, como sucede con las del Museo del Prado, Biblioteca Nacional y Academia de San Fernando, si bien la Guerra de la Independencia nos privó de muchos dibujos sacados de España.Se asiste actualmente a una resurrección del dibujo y de su hermano menor, el grabado. Buena prueba de ello es este singular Museo de Dibujo del castillo de Larrés, líder en España de lo que debe ser el coleccionismo inteligente y eficaz.
· Sobre algunas modalidades de dibujo
El primer dibujo, registrado en yacimientos prehistóricos y luego cultivado con máxima frecuencia, es el llamado dibujo artístico, más o menos perfeccionado, coloreado o no. Es el estilo lineal que luego habían de practicar el Beato de Liébana, Ingres o el mismo Hergé en su "línea clara", caracterizado por captar los apelativos táctiles de contornos y superficies, representando expresamente los límites de los objetos. El apurado de las calidades y texturas, lo que equivale a profundizar en la realidad, con un mejor conocimiento de la misma, nos lleva al hiperrealismo. En el otro extremo de la exactitud representativa están los bocetos, ensayos de dibujos que Jusepe Martínez denomina "dibujos de idea" en su libro "Discursos practicables".
El dibujo geométrico alcanza su cima última en el op-art. Mientras Mondrian recoge en sus dibujos rectangulares el orden subyacente en la Naturaleza, Vassarely consigue impresiones visuales nuevas con la repetición de módulos en sus dibujos. El dibujo constructivista procede, asimismo, a la peculiar ordenación de líneas y planos.
Afín al geométrico es el dibujo industrial, que utiliza un sistema convencional de representación objetual, basado principalmente en las perspectivas cónica y oblicua y en proyecciones ortogonales. El dibujo como proyecto representa la abstracción de los elementos cuantitativos de una máquina, un objeto o un edificio en términos puramente geometrizados.
En la esfera comercial hay que incluir logotipos y carteles. El logotipo es una forma de comunicación visual utilizada en lugar de descripciones escritas; en él hay contenidos unos signos gráficos y un mensaje. El cartel representa la función del dibujo en el arte del siglo XX; funciona como medio de comunicación vehiculador de un mensaje que va desde un emisor a un receptor y se caracteriza por su gran tamaño y por el gran número de ejemplares que reproducen la imagen dibujada.
En el dibujo expresionista los contornos de las personas y cosas vibran con un pálpito de vida propia y se deforman, sin dejar de ser reconocibles. Se ha dicho que las deformaciones fruto del amor son más verdaderas que la mayor exactitud representativa. Porque si una cosa se dibuja con amor, jamás será falsa. Tal sucede en el retrato que el niño dibuja de su padre, o el de la Virgen dibujada por la monja inocente e indocta. La culminación de este dibujo entrañable, por lo común muy detallista, es el dibujo naïf.
El cómic es un género que ha alcanzado auge insólito en nuestro siglo, oscilando entre la etapa clásica americana de los años 30, con Raymond, Hogarth y otros nombres importantes, hasta los alaridos imaginativos que son los dibujos refinados y virtuosístas de Frazetta, Rowena o Vallejo, que nos descubren mundos nuevos, o la carga de contracultura que supone el cómic "underground" de los años 60.
En los campos de la critica social (Daumier, Grosz), costumbrista (Sancha, Esplandiu) y del humor gráfico y la caricatura (Xaudaró, Mingote, Serafin, Ibáñez, Escobar) el dibujo pone de manifiesto su riqueza expresiva y posibilidades cuando es utilizado con talento como instrumento de comunicación.
El dibujo coloreado a la aguada o acuarela sigue practicándose mayormente en términos tradicionales. Hay que citar como principal aportación renovadora la obra informal de Fernando Zóbel, que ha conferido una original dimensión al género, revitalizándolo.
Por último, el dibujo también toma nombre del material con que se realiza, hablándose de dibujos al grafito, a la tinta china (mancha o plumilla), carboncillo, sanguina, pirógrafo, y, en la actualidad, inclusive del dibujo cibernétíco.
Todas estas modalidades de dibujo, y algunas más, las encontrará representadas el visitante en el Museo de Dibujo de Larrés.
· El dibujo artístico en Venezuela

En Venezuela el dibujo tiene un origen natural ,dibujo primitivo: aquel que nuestros antecesores descubren como indicio propio o ajeno al observar la huella dejada por un pie en el fango arcilloso o la impronta de la mano sobre la roca de una caverna. Allí hay un contorno que la capacidad de inferencia humana asume como efecto de la presencia de lo ausente. Rastros, surcos, marcas, roces producidos por el contacto de dos objetos: un matorral manchado de sangre, revela el paso de un animal herido. Pero lo que se ha dado en forma natural, al desaparecer, con la ayuda de la memoria el hombre puede reproducirlo por imitación: con un dedo hundido en la arena puede trazar un contorno, más o menos perfecto, que permita a los otros reconocer un objeto ya visto o por encontrar. Y si no es el caso de incidir sobre una superficie rocosa, de mayor permanencia, puede untar el dedo con una superficie lisa y absorbente como la propia piel.

El hombre descubre líneas naturales en el mundo que le rodea: los límites, perfiles, siluetas, bordes de las cosas. La sombra de cualquier objeto proyectada en el interior de la caverna, invita a su “conservación” mediante la línea trazada encima de su perímetro, antes de que el fuego se apague. La obscuridad borra esa posibilidad de reconocimiento e identificación; para ello la noche es de cuidado: el hombre se desorienta, su seguridad se descalabra y la imaginación se esfuerza en interpretar las formas inusuales, las más de las veces provocadas por el miedo o por la percepción alucinógena. Las formas naturales pueden, a su vez, ofrecer acertijos: las nubes pueden configurar animales, árboles, chozas; las montañas, en su singularidad, advienen aposento o atributos de los dioses; un tronco seco y retorcido, una roca curiosamente erosionada, convocan seres vivos o fantasmales.

El tatuaje, como todo disfraz, busca la asunción de otra personalidad y, por supuesto, infundir al prójimo un respeto por lo extraño, por lo no familiar. Nuestros indígenas aplicaron los principios de la xilografía o grabado en madera, en los pequeños rodillos usados como “pintaderas”, con colores vegetales y minerales. Esa forma de estampa corporal podría obedecer a un gusto por la decoración; pero más que eso era un recurso identificativo tribal cuando no un segundo vestido o un protector contra las picadas de insectos. El tatuaje podía ser permanente, a través de cicatrices realizadas a propósito. En cualquier caso, el dibujo está presente.

También lo está cuando el hombre primitivo, en vez de aplicarlo a la propia piel, incide o “pinta” en las rocas: petroglifos y pictografías. La roca seleccionada puede hallarse a la intemperie y así convertirse en mojón territorial; o encontrarse a cubierto o en un sitio inaccesible para proteger un enterramiento de eventuales profanaciones. En el inicio de la escritura está la pictografía: las figuras pueden ser el resultado de un proceso de estilización de formas naturales (el caracol se hace espiral) u originarse de la invención directa, abstracta (un círculo y un punto al centro). El significado original, icónico, puede derivar a uno simbólico haciéndose ideográfico, alejándose así la posibilidad de desciframiento o lectura. Es como si tratásemos de penetrar en el garabato infantil, desde la simple hoja rayada hasta los primeros escarceos de aprehensión de formas naturales: ¿habrá alguna “gramática” ahí?. En nuestros petroglifos y pictografías es posible encontrar tanto recursos mnemotécnicos para la relación mítica como un pasatiempo de indígenas con ciertas habilidades dibujísticas.

Un estudio reciente ha llegado a detectar hasta veintitrés tipos de líneas usadas por petroglifos, junto a figuras geométricas simples. Círculos, triángulos, cuadrados, espirales, serpentinas, zig-zag, radiales, paralelas; en función, a veces, de motivos antropomórficos, zoomórficos (aves, peces, mamíferos, saurios), fitomórficos en los que priva la síntesis y la simetría.

Estos grabados en piedra pueden ser valorados y clasificados plásticamente según el alto o bajo relieve, el ancho de los surcos, su base aguda o redonda lograda por abrasión o percusión. Así, combinando estas técnicas con la incidencia de motivos, se proponen “horizontes estilísticos” Las pinturas rupestres, por su parte, nos testimonian en veintiocho yacimientos arqueológicos (la mayoría en cuevas) el uso parco de colores vegetales o minerales: negro (carbón), blanco (extraído del calcio de los huesos) y sobre todo rojo (onoto). Se ha dado el intento de emparentar lo arqueológico con lo antropológico: poner a los actuales indígenas a dibujar, a autorretratarse, y proceder entonces a comparaciones arquetípicas que no desdeñan el garabato infantil. Se sabe de etnias que, desconectadas del significado ritual de los signos, regraban por simple pasatiempo; y de otras que, por no haber emigrado, conservan todavía una relación ritual de iniciación con algunas “piedras pintadas”, en realidad grabadas.

El dibujo primitivo lo reencontramos en las dos principales artesanías: la alfarería y la cestería. Sea el cuenco de la mano, usado para recoger agua, o las formas cóncavas naturales aprovechadas para tales usos (la tapara, el coco) que están en el origen de la alfarería, importa menos ante el descubrimiento de una tierra (la arcillosa), moldeable a voluntad y, gracias al fuego, resistente. Si lo utilitario (la función) impone el hueco (la forma), el gusto decorativo explica la ornamentación modelada, incisa o pintada.Y aquí la gran elección: motivos abstractos, o estilizados en busca de un ritmo alterno o simétrico. En la cestería se entretejen las fibras vegetales de coloración contrastada, logrando una figura y un fondo. Una extensión de este sistema aparece en los textiles (técnica superior a la cestería): la influencia chibcha y el frío de los Andes coadyuvaron al desarrollo del telar manual, con uso de tintes y diseños aplicados a tejidos de algodón. Entre los indígenas de tierras bajas o selváticas fue más común el “estampado”, vale decir, trasladar a la rudimentaria vestimenta (guayuco) “pintas” ya ensayadas en el tatuaje o en la pictografía o en la ornamentación alfarera.

Con la excepción histórica de la zona andina o la actual de la Goajira –donde, como se sabe, ha prosperado la manufactura de “tapices” decorativos y el estampado de telas- el estadio primitivo de la mayoría de nuestros indígenas no nos permite hablar del dibujo en artesanías suntuarias como sería el caso de la orfebrería y en ella la filigrana. Sin embargo, es justo reconocer que en el campo de la cerámica escultórica de motivación religiosa, se han descubierto y conservado piezas en las que el manejo del volumen y la expresión figurativa revelan una extraordinaria eficiencia técnica y un don innegable de conmoción estética Sólo que en estos casos el dibujo debe presuponerse pues, salvo en la decoración añadida, la forma tridimensional queda liberada del plano, lugar por excelencia del trazo. Solo el dibujo entendido como proyección reconstructiva del arqueólogo o del restaurador, puede darnos la configuración diáfana y abstracta del volumen, ahora traducido a contorno sobre papel. Al efecto, los estudios de elementos decorativos o de la representación femenina en la cerámica prehispánica se apoyan, gráficamente, en el dibujo como mera técnica reproductiva, tal como se usa en el dibujo técnico o científico.

El dibujo colonial

La Europa que entra en contacto con nuestro continente es ya la Europa de las cartas de navegación, de la imprenta de los tipos móviles, del grabado en madera y en metal, del diseño de máquinas de guerra o transporte, de los dibujos anatómicos; pero también la de los bestiarios y herbolarios semifantásticos, los libros de caballería, las estampas hagiográficas. La imagen, en todas sus formas (pintada, grabada, esculpida, bordada) va a acompañar a los “descubridores” junto a las crónicas y cartas de relación. La necesidad de informar (y de justificar a posteriori) sobre las costas recorridas, las ciudades fundadas, las edificaciones levantadas, los eventos extraordinarios, etc., lleva a muchos conquistadores a procuparse, junto al escribano público, algún dibujante o pintor. La factura ingenua de muchos de estos testimonios gráficos de primeros siglos de colonización, se explica por haber sido a veces la propia mano del descubridor, fundador o constructor la que trazara el dibujo.

Nuestra cartografía urbana se inicia con un plano de la ciudad de Nueva Segovia (Barquisimeto). Por su parte, Santiago de León de Caracas cuenta desde 1579 (?) con su primigenia imagen urbanística, la que acompañara la elogiosa descripción realizada por su entonces gobernador Juan de Pimentel a requerimiento del Consejo de Indias. En esa imagen, entre ingenua y orgullosa, aparece el histórico cuadrilátero, los ríos y riachuelos, la cordillera de la costa y el litoral.

De antiguos templos se conservan los proyectos de sus respectivas fachadas o de sus plantas completas: el de la iglesia de San Francisco, de Caracas, fue realizado por Antonio Ruiz de Ullman en 1593; el dibujo es a pluma y se halla en el Archivo de Indias (Sevilla). Más primitivo resulta el dibujo de la simple fachada del templo agustiniano hecho por el alarife Juan de Milla, según contrato firmado en nuestra Mérida el 27 de abril de 1595.

Los planos y mapas se van haciendo más fieles y precisos durante el siglo XVIII. Las fortificaciones de la Guaira, Maracaibo, Puerto Cabello y Orinoco van a ser detalladamente proyectadas; lo mismo vale para la fachada de la casa matriz de la Compañía Guipuzcoana de la Guaira. También las transformaciones urbanas en plan de modernización, quedarán proyectadas sobre el papel antes de ejecutarse, como la decretada para la Plaza Mayor de Caracas por el gobernador Felipe Ricardos en 1756, con sus nuevas arcadas perimetrales, en perfecto acuerdo con las ideas iluministas de un Carlos III.

Estas muestras de dibujo técnico, de carácter ingenieril o arquitectónico, nada nos dice de una tradición paralela: la del dibujo propiamente artístico y artesanal: como que los artesanos o artífices de nuestra colonia también precisaron del dibujo lineal, geométrico y técnico según sus diversas necesidades. La ebanistería religiosa (retablos, confesionarios) requería tanto la competencia carpinteríl (ensamblaje de maderas) como la sensibilidad estilística del diseñador (arquitecto es sinónimo de retablista, en la colonia) quien debe acordar relieves y volutas talladas y doradas, con la imaginería del caso. Al no llegar a constituirse los gremios de pintores, decoradores, tallistas (solo el de plateros y muy tardíamente, al inicio del siglo XIX), quizás por el escaso número de todos ellos -en buena parte emparentados y por esto, reacios a fiscalizarse entre sí- nuestros artífices coloniales no dejaron documentación pública de sus conocimientos. En cambio, un cargo como el de Alarife Mayor de Albañilería o de Carpintería, responsable de la estabilidad de las edificaciones ante los eventuales terremotos, era sometido a estricto control. Se conserva, milagrosamente, toda la documentación del examen rendido por Juan Basilio Piñango ante el capitán de ingenieros Francisco Jacobi a fines del siglo XVIII. En cuanto a imágenes correspondientes a sucesos extraordinarios, es digna de ser mencionada la estampa de autor anónimo correspondiente a la “Perspectiva de gloriosa victoria que han conseguido las armas de su S.M.C., en defensa de la Plaza de la Guaira... el 2 de marzo de 1743”, como ilustración del parte militar. La vista de la costa, desde el mar, obedece a la tradicional perspectiva a la caballera empleada en los planos castrenses. No faltan las respectivas leyendas de los sitios resaltantes de la ciudad portuaria y la categoría de las naves atacantes.

Estas pocas sobreviencias del uso del dibujo con fines ilustrativos o técnicos, nada compensan la ausencia casi absoluta en nuestro patrimonio, de dibujos originales debidos a algún pintor o escultor de fama, relacionados con el arte más solicitado, el religioso.

Como una excepción milagrosa debería señalarse el “Perfil de un rostro“ hallado por el arqueólogo José María Cruxent durante sus excavaciones en Nueva Cádiz, Isla de Cubagua. Según Alfredo Boulton –su actual poseedor- ese “fragmento de dibujo, trazado sobre un paño de muro de argamasa finamente encalado, hecho muy a la ligera con grafito delgado...” podría atribuirse a algún fraile franciscano de alrededor de 1523. Esta muestra antigua del dibujo occidental en nuestra tierra, por lo menos se conserva. Pero los dibujos que sobrevinieron a tantas lechadas en el ábside de la iglesia de Clarines, no resistieron la restauración del monumento. Solo queda la fotografía de lo que pudo haber sido la base dibujística de la decoración mural de un templo en tiempos coloniales. El soporte parietal –de suyo más durable a pesar de los terremotos- explicaría la excepcionalidad de su conservación si pensamos en los dibujos sobre papel.

Por vía también de la excepción, señalamos por último una muestra del dibujo de caricatura que bien sabemos puede alcanzar ribetes artísticos. Al finalizar sus funciones, los gobernadores y otras autoridades coloniales de importancia, eran sometidos a “juicios de residencia”. Pues bien, al culminar en 1786 sus funciones, el gobernador de Caracas, Manuel González Torres de Navarra –recordado por su apoyo al teatro y a la construcción del puente Carlos III de La Pastora- se le instruyó el expediente respectivo, firmado por un tal Domingo Fernández. Al término del mismo alguien (¿el mismo escribano?) añadió una caricatura, algo infantil pero reveladora del desprecio del autor hacia el funcionario en cuestión.

Lejos pues, estamos de la fortuna colombiana de contar con una colección de 105 dibujos al óleo de su más preclaro pintor colonial, Gregorio Vázquez y Ceballos (Museo de Arte Colonial de Bogotá). Ciertamente nuestros pintores y escultores no fueron muy originales. Recuérdese que la imprenta y el grabado van a tener una enorme importancia desde el siglo XV y que en el proceso de evangelización americano se catequizará a los indígenas fundamentalmente a través de la iconografía. Esta llegará al continente, cada vez más, en las colecciones de estampas de cuya existencia ningún taller de respeto podía privarse si deseaba satisfacer a sus clientes. Nuestros pintores, en ocasiones, ni siquiera procedían a trasladar la imagen del lienzo, sacando el dibujo y llevándolo a una escala mayor, sino que optaban por colorear la misma estampa y luego encolarla al lienzo o tabla, a pesar de la pérdida que ello ocasionara en el stock. Esto no niega el saber dibujístico como base en el entrenamiento de taller, pero es un saber limitado a la reproducción de formas canónicas.

Tampoco tuvimos el privilegio –nuevamente colombiano- de contar con un sabio Mutis que instituyera el aprendizaje del dibujo naturalista para fines botánicos. Mucho más lejos estábamos de México que para la fecha del nacimiento de Bolívar, 1783, instalaba su Academia de San Carlos, con maestros formados en la de San Fernando de Madrid. A esta última llegó a acudir un joven venezolano en 1798, el pardo cumanés José Juan Franco. Al reincorporarse al país (1809) se le concedió permiso para abrir una academia privada, siempre y cuando mantuviera separados a pardos y blancos. A José Juan Franco se deberá, en 1810, el primer grabado venezolano a buril: una invitación fúnebre en recuerdo de las víctimas inmoladas en Quito.

El dibujo republicano

La convulsión sufrida en las ex-colonias durante dos décadas, entre 1810 y 1830, aproximadamente, descalabró no solo con la economía y la organización social (confiscaciones de bienes, esclavos convertidos en soldados) sino también la cultura de raigambre religiosa y monárquica. Aunque el dibujo sobrevivió como una asignatura en las escuelas de primeras letras, a cargo de pintores como Juan Lovera o de maestros como Ramón Irazábal, las demandas artísticas disminuyeron notablemente por la disolución del mecenazgo eclesiástico. Solo el asentamiento de la paz republicana y el inicio de un nuevo mecenazgo de carácter gubernamental y privado hará participar a los artistas de las nuevas funciones del dibujo: ilustrar a los venezolanos acerca de su historia reciente y sobre la riqueza de su suelo.

Juan Lovera reproducirá en croquis, en una banda inferior, cada uno de los treinta y ocho personajes firmantes del Acta de la Independencia (5 de julio de 1811), con sus respectivos nombres, en el cuadro obsequiado en 1838 a la Municipalidad de Caracas. Por su parte la Sociedad Económica de Amigos del País, propiciará la creación de la Escuela de Dibujo y Pintura, según proyecto de Joaquín Sosa, y para cuya inauguración definitiva en 1839 el ingeniero militar, matemático y acuarelista Juan Manuel Cagigal disertará sobre las virtudes del dibujo: “Debemos proteger el dibujo y considerarlo no como un arte frívolo y estéril que solo halaga los sentidos, sino como la base de todos los trabajos industriales.”

Esta defensa del dibujo utilitario, casi como diseño, tiene su explicación en el hecho de que para la época los artistas todavía eran asimilados a los artesanos en el momento de los censos. En dicha primera escuela -transformada con los años en la única Academia de Bellas Artes del país donde podía estudiarse música también- se veía dibujo técnico y al natural junto al lavado de planos y acuarela. Hasta la década del ochenta, en que se fundan Escuelas de Artes y Oficios en Maracaibo y Barquisimeto, la Academia de Caracas era el centro educativo artístico por excelencia. Claro que con mucha dificultad podía formar buenos pintores, no habiendo museos en el país y siendo el retrato casi la única alternativa y bastante competida por el pujante desarrollo de la fotografía. La salida profesional más segura la ofrecía el periodismo ilustrado y la misma política. El avance de la prensa y con ella de la litografía, proveyó a muchos dibujantes de una tribuna pública para su arte. Retratos, caricaturas, viñetas, orlas, monumentos, vistas urbanas y campestres y, excepcionalmente, la ilustración científica o histórica, (Carmelo Fernández y Ramón Páez) la literaria (Celestino y Gerónimo Martínez), la urbana (Ramón Bolet), la humorística (Arturo Michelena) y la criollista (Cruz Alvarez Sales).

Durante el siglo XIX el dibujo topográfico tuvo el privilegio único en nuestro país de contar con dos manuales para su enseñanza. Este privilegio quizás se explique por la gran utilidad que presta tanto a la ingeniería, a la arquitectura y al urbanismo como a la estrategia militar y a la documentación histórica. El primer manual fue realizado por Carmelo Fernández: Lecciones de Dibujo Topográfico para el uso de los alumnos militares del Ejército y la Marina..., en 1845. Para entonces, el sobrino del General Páez era Teniente de Caballería y profesor en la Academia de Matemáticas y en los colegios de la Paz y Roscio. El texto tenía treinta y seis páginas e iba ilustrado por seis planchas litográficas. Lamentablemente no se conoce ningún ejemplar.

El segundo manual pertenece ya a la época guzmancita y fue elaborado por el agrimensor Diego Casañas Burgillos: Método de Dibujo Topográfico (Caracas, Litografía Artística de Félix Rasco, 1879). De éste sí se conserva un ejemplar en nuestra Biblioteca Nacional, sección “Libros Raros”. Por disposición del General Guzmán Blanco, este manual funcionó como texto oficial para la enseñanza de la materia. Tiene el mérito de revelar las múltiples aplicaciones de este tipo de dibujo técnico. De particular interés resultan sus láminas acerca de la representación de las plantas para efectos de jardinería y la simbolización de los diferentes cuerpos militares para los planos de batallas. Buenos ejemplos de la importancia del dibujo topográfico lo encontramos tanto en algunas vistas de la ciudad de Caracas rodeada de campos sembrados (Ramón Irazábal) como en el plano de la Batalla de Santa Inés (José Ignacio Chacquert).

Entre las tareas subsidiarias de algún pintor, se siguió cultivando la caligrafía: las leyendas de los cuadros murales con escenas de guerra de Pedro Castillo, las reproducciones de los apergaminados títulos universitarios de Juan Lovera, los escudos regionales y los documentos públicos guzmancistas a cargo de Ramón Bolet, el Album de Templos de Occidente de Pedro Monasterios Herice. Contemporáneamente, la práctica tradicional del proyecto arquitectónico o de ingeniería civil o militar, desde el plano del Teatro de San Pablo, del inglés Tomás Reed, hasta la profusión monumental de los arquitectos finiseculares, ensayándose en todos los estilos históricos revalorizados por el eclecticismo europeo: neo-gótico, neo-barroco, neo-renacentista, neo-egipcio.

En el plano del diseño artesanal, específicamente del diseño de muebles de estilo, hay por lo menos dos imágenes de interés; la primera del francés Emile Jacquin, autor de la urna funeraria que sirviera en 1872 para el traslado de las cenizas del Libertador desde la Catedral al Panteón Nacional, y cuyo dibujo se litografiara en el diario La Opinión Nacional. La segunda imagen corresponde a un diseño original de Antonio Herrera Toro, de fines de siglo, y es un proyecto de altar. Ambos diseños son neo-góticos; la diferencia estriba en que el de la urna se convirtió en mueble (hoy en el Museo Bolivariano), mientras que del altar nada sabemos.

Habría que acotar a esta utilidad comunicativa en el dibujo, la exigencia naturalista puesta en marcha por el Barón de Humboldt. En 1849 uno de sus discípulos, K.F. Appun, encontraba dificultad para sustituir el dibujo por el daquerrotipo, debido a la humedad del ambiente y a la vegetación movida a la mejor brisa. Estos pintores y dibujantes naturalistas (F. Bellermann, A. Goering) siguiendo los ideales estéticos de la Enciclopedia (lo pintoresco, lo sublime) se acercaron a nuestros paisajes, a su flora y fauna, con el ánimo romántico que inspiraba lo exótico. Sus dibujos, empero, no eran fantasiosos, sino muy precisos y deudores de la descripción científica Sin compartir esos ideales, pero sí una sensibilidad de época, vienen paisajistas como Fritz George Melbye y el joven Camille Pissarro: tomaron muchos apuntes del natural, hicieron bocetos completos con indicación de los colores que aplicar luego en el taller; más directamente, la acuarela y aguada sirvieron a Pissarro. De ambos se conservan obras en nuestro país.

Ya a finales de siglo, las expediciones no se conciben sin una cámara fotográfica, aunque se tomen apuntes. Ni que decir de los retratos al óleo: en tiempos de Martín Tovar y Tovar el tiempo tradicional de la pose va sustituyéndose con la imagen fotográfica que el pintor usa como modelo; de ella “saca” el dibujo a escala natural, para colorearlo al óleo en el lienzo.

Mencionemos, por último, el dibujo académico propiamente dicho, o sea el practicado en la Academia ante modelos de yeso o copias de cuadros clásicos, el que se afinca en el estudio de las proporciones del cuerpo humano y en el conocimiento anatómico. No existiendo en nuestro pasado siglo la práctica del modelo vivo, los dibujos, (apuntes, bocetos o estudios) conservados de nuestros pintores académicos (además de Tovar y Herrera Toro, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas y Emilio Mauri) tienen su origen en su asistencia a Academias europeas. Tales dibujos no eran divulgados; pertenecían a la “cocina” del artista, a manera de ensayos, borradores. Si un dibujo se publicaba, era por constituir un croquis de una obra ya realizada pictóricamente. Por ejemplo, Felix Rasco divulgó en 1883 el croquis sacado de la “Firma del Acta de la Independencia” de Tovar; o el mismo Michelena divulgó el suyo sacado de “Miranda en la Carraca”, en 1896, con lo cual el dibujo no hacía sino recalcar su absoluta dependencia de la pintura, no sólo antes de ésta sino después.

Por todo lo anterior y por el escaso patrimonio dibujístico conservado en el siglo XIX, consideramos de especial interés la reciente limpieza de una serie de seis dibujos académicos, pertenecientes al Museo de Bellas Artes de Caracas. Fueron hechos por Ramón Farías entre 1885 y 1886, para la Escuela de Artes y Oficios de Barquisimeto, a manera de láminas ilustrativas de las usadas en manuales. Es posible que hayan sido concebidas para su eventual publicación litográfica, pues van acompañadas de textos explicativos. Todas las láminas van firmadas e identificadas por la asignatura: Primer curso, terceer año; algunas van encabezadas por el nombre de la institución; el lugar y la fecha van abajo. La mayoría de estos dibujos se ocupan de las proporciones; dos, en particular, corresponden a un desnudo masculino, uno de los cuales, el anatómico, representa al clásico desollado u “hombre sin piel”, recurso académico desde los tiempos de Leonardo y las vivisecciones condenadas por la Iglesia.

En febrero de 1897 se fundó en Caracas la Escuela Federal de Dibujo (sólo para damas); su directora fue la pedagoga María Brandt. Entre los examinadores de julio del mismo año aparece el nombre de José Eugenio Montoya, un artista colombiano graduado en la Academia Gregorio Vázquez y Ceballos de Bogotá. Trabajó como profesor de dibujo en varios planteles femeninos y promovió, infructuosamente, por la prensa el que se concediera una beca a una joven talentosa para seguir estudios en París. De él se conserva un cuadro de “Bolívar en el Congreso de Angostura” (Casa del Correo del Orinoco). Menos se sabe que este mismo profesor fue quien iniciara en el dibujo al joven pintor Marcos Castillo. Producto de esa enseñanza privada es una serie de diecisiete láminas anatómicas realizadas por Castillo en 1915, para el doctor Orta Vázquez, de Ciudad Bolívar. Todas eran a creyón, carboncillo y pastel sobre cartón.

No sin razón, casi un siglo antes, en la reorganización de la Universidad Central, con el Dr. José María Vargas de Rector, Bolívar prescribía en 1827 la asistencia obligatoria de los estudiantes de Medicina a la Academia de Bellas Artes cuando ésta se estableciera. Un detalle que el Dr. Vargas, fundador de la cátedra de Anatomía, debió haberle sugerido. El connubio entre arte y ciencia se prolongó, pues sobre nuestro siglo. Añadamos un nombre casi olvidado, la escultora Angelina Curiel, quien llegó a realizar trabajos de cero-plástica para el Hospital Vargas en 1948. Cinco años más tarde iniciaría su cátedra de Dibujo para Biológos el pintor francés Charles Ventrillon Horber en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela.

El dibujo moderno

La crisis de la tradición académica va a significar la crisis del dibujo entendido como etapa previa o soporte estructural de toda pintura. Antes ha entrado en crisis la pintura basada en la figuración humana, como medio de expresión dramática, trascendente, como discurso sobre la historia o la moral. Ascienden, en cambio, a una primera consideración pública géneros menores como la naturaleza muerta o desnudos ya no más mitológicos, bíblicos o anecdóticos. En nuestro medio, será el paisajismo “alla prima” (pintado al óleo directamente) el que acapare la atención de los jóvenes contestatarios reunidos en el Círculo de Bellas Artes (1912-1917). Aparte del extraordinario ejemplo de Armando Reverón –quien llevará a la pintura los procedimientos del dibujo (uso del tono del soporte, esgrafiados, mezcla de técnicas) cuando no el mismo soporte tradicional (papel, cartón)- sólo puede señalarse a Marcos Castillo como pintor afecto al dibujo. En la mayoría restante se acudió al dibujo para tareas de subsistencia: decoración o ilustración (modas, viñetas, carteles). El único consagrado al dibujo fue Leoncio Martínez primero como viñetista para el Cojo Ilustrado, muy en la onda del mexicano Julio Ruelas; luego como ilustrador criollista al estilo de Eloy Palacios Torres, Cruz Alvarez Sales y César Prieto y finalmente, ya por su cuenta y riesgo, en Fantoches, con ese humorismo socarrón, mordaz y lleno de dobles sentidos que nunca acalló la cárcel ni el exilio.

En los cinco Salones Independientes convocados por el Círculo de Bellas Artes entre 1912 y 1917, se aceptaron dibujos fuesen éstos bocetos o estudios para pinturas, proyectos arquitectónicos o de mobiliario y hasta caricaturas. Habrá que esperar a 1933 para el I Salón de Humoristas, presentado en el Ateneo de Caracas. Allí, por primera vez se reconocía al dibujo con un valor autónomo, desligado de la pintura o de la producción. Contemporáneamente, el dibujo ilustrativo de revistas (Válvula, 1928; Elite, desde 1925) o el aplicado a la decoración (Teatro Baralt, 1930; Museo de los Caobos, 1938) irá convirtiéndose en el vehículo para las ideas más modernas: futurismo, art-deco. Caricaturistas como Ninón, Alfa, Medo, Rivero; ilustradores como Alberto Egea López; decoradores como Antonio Angulo, María Elena de las Casas, Francisco Narváez, introducen la modernidad en sus menesteres antes de pasar ésta a la pintura de caballete que seguía siendo post-cezanneana.

La enseñanza tradicional del dibujo académico duró hasta la reforma introducida en 1936 por Antonio Edmundo Monsanto. Leamos el elocuente testimonio del hoy reconocido crítico y museólogo Miguel Arroyo:
La enseñanza estaba limitada a pintura y escultura y, como complemento de estas dos especialidades, era obligatorio el estudio de la anatomía humana. La base para ambas era el dibujo, y antes de usar el color, modelar o pasar a dibujar modelos vivos, el estudiante debía dominar el dibujo de modelos escultóricos hechos en yeso [esculturas griegas, romanas, medievales, renacentistas pero también partes ampliadas del cuerpo humano] con estos fragmentos se iniciaba el estudiante en el dibujo. También había un descarnado [o desollado] en yeso coloreado, y un esqueleto completo”.

La guerra civil española (1936-1939) hará llegar a nuestro país un maestro del dibujo ilustrativo, Luis Martín Durbán, quien de inmediato se suma al nuevo plantel de profesores de la nueva Escuela de Artes Plásticas y Aplicada. La II guerra mundial traerá, el ya mencionado Ventrillón. La reforma impulsada por Antonio Edmundo Monsanto en los estudios artísticos reanimará el dibujo en función del grabado gracias a la presencia de Pedro Angel González y del chileno Marcos Bontá.

En la década del 40 se impone el paisajismo como tendencia principal. Entre los que se resisten a esa exclusividad están José Fabbiani Ruiz y Marcos Castillo. El primero cultivador de la figura humana, a ratos criollista pero siempre estilizada, con colores apagados; el segundo, seguidor de un colorismo vivo y pastoso, aplicado tanto en objetos y flores como en desnudos y retratos.

Como solitario anacrónico se mantiene Pedro Centeno Vallenilla. Junto al escultor Alejandro Colina, cada uno en su estilo, asumió la onda racista divulgada entre los años 20 y los 30, dentro de los aires integralistas de las culturas nacionales. La pintura de Centeno Vallenilla se alimentaba de un dibujo escultórico, clasicista, deudor de la metafísica italiana (De Chirico), del renacimiento de Masaccio y Mantegna, pero también de cierto neo-academicismo auspiciado por algunos intelectuales fascistas. En 1943 Pedro Centeno Vallenilla expone sus obras en el Ateneo de Caracas.

Para la misma fecha dos artistas jóvenes, identificados con ese realismo social puesto en circulación desde México, empiezan a ser reconocidos: la obra de “Los tres comisarios”, de Héctor Poleo, recibe el recién creado premio John Boulton dentro del Salón Oficial; al siguiente año Poleo recibe el primer premio en el Salón Michelena; mientras que Pedro León Castro recibe en Caracas el Premio Nacional de Pintura que sólo llegará a Poleo en 1947. Lo logra con su “Autoretrato”, ya lanzado en surrealismo de factura dalineana, pero de aliento humanista. Este último año Poleo recibe la beca Guggenheim y es seleccionado al lado de Cándido Portinari, Diego Rivera, Roberto Matta y otros para una exposición Latinoamerican Drawings, de la galería Knoedlier en Nueva York. De manera pues, que bien se puede afirmar la prioridad de Poleo en el reconocimiento nacional e internacional por sus cualidades de pintor figurativo y dibujante.

¿Qué pasó entonces, con Centeno Vallenilla? Su pintura, sin duda más decorativa y amanerada, se distinguía por el gusto hacia el viejo ilusionismo, por las nobles calidades (el terciopelo pintado era más que terciopelo); sin embargo, añadía una sensualidad de formas desacostumbradas- por lo menos desde Andrés Pérez Mujica y sus ninfas y sátiros- con la particularidad de presentar tanto desnudos masculinos como femeninos; a todo lo cual sumaba un toque de erotismo freudiano mucho más comprometedor por los tabúes de la época de lo onírico de Héctor Poleo y su pesadilla guerrera. En conclusión, desde ese año de 1947 Centeno Vallenilla se apartó de Salones Oficiales y premios, creó su propia Asociación de Artistas Independientes y siguió pintando sus madonas, sebastianes, marialionzas, conquistadores, guaicaipuros, tamanacos y negrosmigueles. Su mayor pecado: haberse convertido en el muralista del Nuevo Ideal Nacional, bajo la dictadura de Pérez Jiménez. A pesar de las diferencias conceptuales, el dibujo reconocido hasta entonces era del tipo lineal, delimitador de formas coloreadas.

Una nueva valoración del dibujo*

Toda periodización, por convencional que sea, requiere ser fundamentada. Ya en el II Salón Oficial del arte venezolano se había abierto una sección de dibujo: en 1950 se amplió al grabado, pero solo a partir de 1959 se concedieron premios a estas dos disciplinas juntas, hasta 1969 en que culminan los Salones Oficiales. Muy bien podría considerarse la fecha de 1959 como la del inicio de una moderna consideración del dibujo como un arte independiente de la pintura y de la ilustración, por lo menos en nuestro medio.

No parece casual que sea un Iván Petrovsky, Primer Premio Nacional de Dibujo y Grabado en 1959, quien advirtiera antes que nadie la condición intrínseca del dibujo reveroneano, consubstanciado con su pintura -como en Goya, Rembrandt y Van Gogh y otros artistas “bilingües”- y no separado de ella. Para Petrovsky tanto Goya como Reverón habrían muerto “con el lápiz en la mano”.

Esta nueva valoración del dibujo disfrutó sus dos primeras salidas al ruedo en sendas exposiciones celebradas en 1958: una de tipo didáctico. El dibujo: elementos de expresión, organizada por la artista y pedagoga Mercedes Pardo en el Museo de Bellas Artes con un éxito tal que fue solicitada por varias instituciones (el I.N.C.E., entre otras); la segunda exposición la montó la Galería de Arte Contemporáneo, a cargo de Graziano Gasparini, y el artista seleccionado fue el mexicano José Luis Cuevas. Este polémico dibujante y grabador, al margen del realismo social oficializado de su país y de la apologética revolucionaria, se entroncaba por medio del Goya de los Caprichos, de Ensor y Bacon, con la locura, la vejez, la tortura, la muerte, la enfermedad, lo monstruoso y lo fantástico. Esta exposición hizo mella en un joven pintor, Jacobo Borges, debatiéndose entonces entre un decorativo salvaje, lírico y tropical y la opción neofigurativa de un ex-disidente como Luis Guevara Moreno (Premio Oficial de Pintura, 1959).

La década del 50 había condenado, desde un pretencioso vanguardismo, al dibujo como resabio academicista. La abstracción geométrica, contagiada con el espíritu de la arquitectura modernista, convertía el dibujo en proyecto, abandonando todo valor gestual, expresivo. De allí que la premiación de José Luis Cuevas en la Bienal de Sao Paolo en 1959, pueda juzgarse como la reivindicación plena del dibujo concebido independientemente de la pintura. Para ese mismo fin de década, una artista venezolana formada en las artes plásticas tradicionales, Luisa (Zuloaga de) Palacios, decidía aventurarse por el campo del grabado. Por su parte el Museo de Bellas Artes exhibía una colección de dibujos de Picasso y los Caprichos de Goya.

Dadas estas felices coincidencias, nada más natural que surgiera una Exposición Nacional de Dibujo y Grabado. Su principal promotor será el español Antonio Granados Valdés, desde la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central. Alcanzó a la octava edición, hasta 1966, cuando, en homenaje al cuatricentenario de Caracas, en 1967, se transforma en Exposición Latinoamericana, para luego regresar al seno del Salón Oficial en el Museo de Bellas Artes en 1968 y morir junto con éste en 1969.

Para la Exposición (en justicia, Salón pues era un concurso con jurado y premios de adquisición) de 1966, Juan Calzadilla reconoce la alta calidad estética y técnica del grabado exhibido, con valores que ya se proyectan al exterior; distingue entre pintores que pasan su arte al grabado y otros que, a partir del dibujo, le dan un valor más gráfico. Pero señala la siguiente contradicción: a pesar de haber buenos dibujantes “el dibujo no goza de estimaciones entre coleccionistas y aficionados al arte” y ello, obviamente, desestimula. Y como prueba de que –muy a tiempo- ya estaba cambiando para algunos artistas el concepto tradicional de dibujo, hay unas críticas de Juan Calzadilla a dos “emergentes”: a Alirio Palacios le reclama el haber “pegado” una paloma en vez de dibujarla y a Edgar Sánchez –quien ha tenido el 1er Premio (2.000 Bs.)– le indica que a pesar del blanco y negro su obra responde a una concepción pictórica y por este motivo no debería estar en el Salón (!).

Como toda crítica es susceptible de error, éste lo corregirá Juan Calzadilla dos años más tarde. Pero seguirá manteniendo algunas ideas fijas, como veremos.

Para la Exposición Latinoamericana, en 1967, concurren entre otros dibujantes la boliviana María Luisa Pacheco, el chileno Dámaso Ogaz (radicado en el país), el costarricense Francisco Zúñiga, el colombiano Omar Rayo; entre los grabadores, el nicaragüense Armando Morales, el argentino Antonio Seguí y el mexicano José Luis Cuevas, en las diversas técnicas (xilografía, aguafuerte, talla dulce, aguatinta, punta seca, litografia). En esta ocasión las bases confeccionadas han querido ser muy explícitas a fin de mantener incólume cierta noción dibujística; por ejemplo se advierte la mano de Calzadilla en la redacción de este artículo: “No serán admitidos dibujos con aplicación de más de un color; queda excluido el empleo de materia incorporada y el papel pegado (...). El formato no debe exceder a 1 x 0,76m.”.

Los primeros premios se duplicaron (4.000 Bs.) y se mantuvo la idea de que pasaran al patrimonio de la Universidad. Calzadilla, dibujante autodidacto, reconoce, sin empacho alguno, el avance del grabado desde 1955 en el orden internacional, tanto que “contamina” ahora a la propia pintura: su posibilidad reproductora hace menos elitesco el arte, véanse si no, los múltiples de Julio LeParc... En cambio, el dibujo va en desventaja: “No existen en Venezuela dibujantes profesionales dedicados exclusivamente a esta disciplina como sucede ya en el grabado”.

En 1968, el dibujo y el grabado regresan al Museo de Bellas Artes, como segunda parte del Salón Oficial. Según Juan Calzadilla la selección fue poco rigurosa pues se aceptaron grandes formatos (“extraña enajenación” de ciertos dibujantes) y telas totalmente cubiertas. El crítico exige una mayor autenticidad de parte de los artistas: el dominio de grises, blancos y negros, con alguna variante de color lleva, equívocamente a una “pintura gris"; pintar un dibujo en vez de dibujarlo, "como debería ser". En fin, “faltan movimientos de dibujantes... [como en] Alemania, Francia, Colombia”. Pero no todo está perdido: Chapeau! para Edgar Sánchez a quien antes había defenestrado y ahora juzga “consecuente en su actitud de dibujante”.

Como ya recordamos, en 1969 culmina la serie de Salones Oficiales iniciada en 1940. El número cada vez mayor de participantes, el poco espacio museístico, aunado a las tensiones y presiones naturales a propósito de los premios (con los que cada corriente artística aspiraba coronar sus desvelos), llevan al gobierno a suprimirlos.

En la década transcurrida (1959-1969) el dibujo venezolano, a pesar de las Exposiciones Nacionales y los Premios Nacionales (éstos eran otorgados por el jurado del Salón Oficial, no por la U.C.V), no logró valorizarse en el mercado artístico donde la pintura más tradicional tenía todas las de ganar. ara el galerista el problema era económico: se vende más y a mejor precio la pintura, que también decora. Para el coleccionista el problema máximo era la conservación de obras sobre papel en climas húmedos y muy soleados. Esto no significa necesariamente, que no se divulgara y apreciara el dibujo. Según Miguel Arroyo:
A partir de 1960 el Museo de Bellas Artes se propuso darle la mayor difusión a tres artes que habían sido poco difundidas y que, quizás por ello, no producían en el público el mismo entusiasmo que originaba la pintura. Se trataba del dibujo, la estampa y la escultura. Desde ese año hasta 1970, se hicieron 39 exposiciones de dibujo. En ellas se mostró mucho de lo bueno en el dibujo nacional y una buena parte de lo más significativo en el dibujo internacional. De grabado se organizaron 40 exposiciones que permitieron ver desde Goya hasta Picasso, pasando por Posada y por muchos grabadores latinoamericanos, incluyendo lógicamente a los venezolanos. En 1968 se creó la serie “Sobre Papel”, dedicada exclusivamente a exhibir obras realizadas sobre ese soporte. Y en 1969, se institucionalizó la colección de Dibujo y Estampa, al fundarse la Curaduría para esas ramas, lograda, precisamente, por la cantidad de obras que ya se tenían”.
Constatamos tres hechos para mediados de esa década:

1- La premiación nacional de un Jacobo Borges, en 1963 de Napoleón) o un Régulo Pérez, en 1967 (Coto de (Coronación caza)artistas representaba un reingreso pleno del dibujo , en plena efervescencia revolucionaria el país. La pintura de ambos por vía expresionista y satírica. La lección de José Luis Cuevas había calado.

2.- La creación del Instituto de Diseño, en 1964, por la Fundación Neumann y el aporte del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (I.N.C.E.), pudo haberse interpretado en esa época como el antídoto burgués al revolucionarismo rampante y desopilador del Techo de la Ballena o del Círculo Pez Dorado; el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (I.N.C.I.B.A.), por su parte, sostuvo el Centro de Artes Gráficas desde 1967 hasta 1974 a cargo de Luis Chacón.

3.- El inicio de las colaboraciones semanales de Ras (Eduardo Robles Picquer) en el periódico El Nacional, desde el 6 de enero de 1965, ilustrando sus glosas de la vida cultural bajo el título de “Ras-guños”; y las diarias de Pedro León Zapata, desde el 21 de enero del mismo año y en el mismo medio de comunicación, bajo el título de “Zapatazos”. Ambas intervenciones hicieron que el dibujo humorístico alcanzara con el tiempo el máximo reconocimiento artístico y social.

El boom del dibujo.

Sin poder considerar esa primera década de nuestra democracia como la de una “explosión demográfica” de dibujantes, no cabe duda que el terreno estaba bien abonado para una nueva y ascendente etapa en nuestra historia artística.

La nueva década del 70 coincide con la pacificación del país y la bonanza petrolera. La consolidación del proceso democrático, la política de integración latinoamericana, los grandes proyectos nacionales, la expansión de la escolaridad, el cosmopolitismo cultural, la cultura de masas y la “contracultura”. En el plano más artístico del I.N.C.I.B.A. al Consejo Nacional de Cultura (C.O.N.A.C.), los intelectuales en TV, los festivales internacionales, el desafío provincial, el diseño y las artes gráficas, el arte no-objetual, el fin de los manifiestos y grupos, el auge del dibujo y las técnicas mixtas, las nuevas instituciones museísticas, educativas y culturales (Galería de Arte Nacional, Museo de Arte Contemporáneo, Taller de Artistas Gráficos Asociados, Centro de Enseñanza Gráfica, Fundarte), los salones especializados (de jóvenes, del fuego, del dibujo y el grabado). En suma, una década pletórica de iniciativas en todo orden, auspiciadas por esas dos nuevas circunstancias indicadas al principio: la pacificación y la bonanza petrolera.

Caracas se convirtió en una ciudad de cita mundial para celebridades de todos los campos y los jóvenes, no sin tropiezos, reencontraron los caminos del estudio y del trabajo. La crisis permanente de las escuelas artísticas y el callejón sin salida de las preocupaciones tecnológicas (cinetismo), teatrales (performances) o ideológicas (conceptualismos), junto al “individualismo de masa” (todos piensan “en sí mismos”) y la cultura masificada parecieron haberse puesto de acuerdo para que la generación emergente se alejara de estridencias y experimentalismos y se afianzase, obsesivamente, en el oficio y en la imagen “comunicativa”.

El bienestar económico debía afectar obligatoriamente al arte: proliferación de galerías, tiendas de arte y talleres de restauración. El consumismo cultural favoreció la aparición de nuevos estratos sociales dentro del mercado: el coleccionista incipiente, profesional en ascenso, con cultura pero sin grandes recursos y deseosos de tener “arte” en su residencia u oficina. Los nuevos valores no serán, ni por casualidad, promovidos por el mercado sin antes haber sido catapultados con sus correspondientes premios de Salón. De las nuevas galerías sólo habrá una, la Viva México (fundada en 1970 por el mexicano Jorge Godoy, ya fallecido), especializada desde su inicio en el dibujo y las artes gráficas, y estas dos disciplinas comprometidas a su vez con posturas políticas muy latinoamericanas, marginales ahora en el nuevo contexto socio-cultural.

A nuestro juicio, estos serían los hitos principales a destacar en función del boom dibujístico que se presentará al finalizar la década:

1.- Importancia reconocida al diseño a través de dos exposiciones iniciales en el Museo de Bellas Artes: El Museo y el Diseño (1970) y Diseño Gráfico/Comunicación (1971).

2.- Creación del Centro de Enseñanza Gráfica del C.O.N.A.C., gracias a la gestión de Luisa Palacios, Manuel Espinoza y Edgar Sánchez (1977); luego se sumaron Elsa Gramcko y William Stone.

3.- Reconocimiento y promoción del dibujo en sí o como base en varias exposiciones: Todo el museo para Zapata (M.A.C.C. 1975), Recent Latinoamerican drawings (Col. John y Barbara Duncan, U.S.A.; incluye a Henry Bermúdez, Jacobo Borges, Marisol, Ana María Mazzei, Edgar Sánchez, Alirio Rodríguez); Pinturas y dibujos de Edgar Sánchez (G.A.N., 1977, itinerante); Novísimos Colombianos, selección de Marta Traba (M.A.C.C., 1977); Dibujo Actual en Venezuela (I Encuentro Iberoamericano, 1978); Pequeña Historia del dibujo en Venezuela, selección Marta Traba (Galería Estudio Actual, 1978).

4.- La publicación de algunos textos valorativos del dibujo y el grabado: Charles Ventrillón Tratado de dibujo para biólogos, Aquiles Nazoa Humorismo gráfico en Venezuela (1973, luego el prólogo al libro dedicado a “Leo”, 1976), Volkmar Vareschi Signos: Semántica del dibujo primitivo (1974), Miguel Arroyo Breve historia del grabado en metal (1975) y el ABC de la conservación de las obras de arte sobre papel y Cuento del papel (1978), Juan Calzadilla El grabado en Venezuela (1978), Jacobo Borges La Montaña y su Tiempo, Ildemaro Torres Zapata y Manuel Pérez Vila La caricatura política en el siglo XX (1979).

5.- La otorgación del Premio Nacional de Artes Plásticas a Alirio Palacios en 1977.

6.- El cambio de línea a favor del dibujo por parte de algunas galerías de arte en Caracas, en 1979, al originarse una primera crisis económica (prohibición de importar obras) con efectos en el mercado: Galería Euroamericana (artistas zulianos, incluido Emerio Darío Lunar), Galería Minotauro (“Pancho” Quillici).

Podemos considerar que la culminación de todo este proceso, el cenit o boom, se sitúa entre 1979 -con el I Salón del Dibujo Nuevo- y 1981 con la aparición del libro de Juan Calzadilla Espacio y tiempo del dibujo en Venezuela. Este libro, con excelentes y bien escogidas ilustraciones pero escrito a la inversa, es decir, de lo contemporáneo hacia el siglo XIX, es hasta ahora la fuente más completa publicada sobre un país en particular latinoamericano, pues tanto Perú como Colombia, ha sido por ahora, la caricatura o el grabado el objeto de tal privilegio. La edición del libro de Calzadilla obedeció explícitamente al deseo de Maraven (Filial de Petróleos de Venezuela) de reorientar su colección artística hacia dibujos venezolanos a raíz del éxito de los Salones de Fundarte (p.279).

Es justo reconocer que Fundarte (adscrita a la Gobernación de Caracas y a su Concejo Municipal) asumió desde aquella exposición de 1978 –con motivo del I Encuentro Iberoamericano de Críticos de Arte y Artistas Plásticos- la responsabilidad de organizar nuevas confrontaciones: 1979, 1980, 1982, 1984 y 1986. No caeremos en la tentación demagógica de explicar el fenómeno por el apoyo oficial, pero tampoco debemos regatearle, pues sería más que mezquino, el mérito de haber tenido Fundarte la iniciativa de comprometerse con el dibujo venezolano, sin cortapisas ni suspicacias. ¿Qué habría pasado sin Fundarte? Es materia de cierta ficción retórica a la cual no somos dados.

Entre los años del boom (1979-1981), la crítica trató de explicar el fenómeno. Sea propicio el momento para una breve revisión de los autores principales.

Roberto Guevara advierte en 1979 -a propósito de la exposición de Dibujantes norteamericanos 1927-77, en el M.A.C.C.: “En Venezuela se comienza a afirmar una tendencia prioritaria para el dibujo” y con motivo del I Salón de Dibujo Nuevo, asienta: “Diez años atrás no hubiéramos siquiera conjurado que un salón de esta calidad fuese posible en Venezuela... [es] una respuesta en grande a la concientización artística”.

En el mismo artículo señala también, además del soporte técnico, “la capacidad para olvidar los senderos probados y ensayar, aunque sea con timidez, otros nuevos”.

Para Elsa Flores, el fenómeno venezolano puede cotejarse con el argentino, pues allá desde 1975 –según Fermín Fevre- la generación joven se transa por el dibujo ante los vanguardismos de última hora. Como aspectos comunes, Elsa Flores refiere la mezcla de surrealismo, pop-art, hiperrealismo y diseño publicitario, si bien el caso venezolano revela resabios expresionistas y afición por la naturaleza. Otro elemento en común sería:
...el rol tutelar de las instituciones, no tanto en cuanto descubridores infalibles de calidades, sino en cuanto detectores y estimuladores de ciertas marchas de la producción artística, pero siempre que aceptemos que la relación no es determinista, paternalista en última instancia, sino más bien dialéctica.

María Elena Ramos enumera ocho razones o circunstancias: baja calidad de la enseñanza de artes plásticas, preferencia por el diseño y las artes gráficas, la expansión de la cultura audiovisual, la economía de los medios y soportes dibujísticos, los nuevos coleccionistas, la contracultura... y muy lúcidamente reconoce: “...a pesar de esta vuelta al dibujo como algo esencial, muchos dibujantes intuyen que van a ‘saltar’ y desean hacerlo, después, a la pintura”. Esto equivaldría -acotamos- el entrenamiento en el documental para luego “afrontar” la ficción de largo metraje, por poner un ejemplo del ámbito cinematográfico. María Elena Ramos refiere finalmente, cómo la ampliación del concepto de dibujo (grandes formatos, telas, collage, fotografía, fotocopias, ensamblajes) ha creado efectivamente problemas en los jurados de selección.

Para Juan Calzadilla, “pocas veces en la historia del arte venezolano se había dibujado tan bien, técnicamente hablando”, pero ello no supone -advierte- que haya más arte en el nuevo dibujo, y prosigue:
El dibujo, en tanto, continúa su marcha de ascenso hacia el lugar ocupado antes por la pintura hasta alcanzar los fines de ésta, con medios que hasta hace poco eran desdeñados, como el Trompe l’oeil y el discurso narrativo que los jóvenes retoman por las vías del surrealismo y el conceptualismo.
Calzadilla identifica cinco características dentro del nuevo dibujo: el predominio de la figuración (orgánica, caligráfica, expresionista); valor en sí como obra de arte; retorno al oficio o destreza; aglutina dibujantes de todo el país; revela una relación especial con las artes gráficas. Como una de las causas menciona lo económico de los medios, sin embargo esto ha sido siempre así y no creemos pueda argüirse como causa eficiente.

Una vez convertidos los Salones en Bienales, los catálogos respectivos fueron prolongados, sucesivamente, por Juan Calzadilla, Roberto Guevara y Sergio Antillano; sin embargo, no es nuestro propósito aquí reconstruir las incidencias de cada uno de estos eventos. Más bien, para concluir nuestra revisión histórico-crítica del dibujo en Venezuela, nos conformamos con llamar la atención sobre tres puntos: la formación gráfica y de diseño en muchos de los nuevos dibujantes, la revaloración del dibujo humorístico y el nuevo concepto de dibujo.

A.- Varios críticos han señalado la importancia del Instituto de Diseño (1964), del Centro de Artes Gráficas (1967) y del Centro de Enseñanza Gráfica (C.E.GRA., 1977). Pues bien, si examinamos los curricula de los participantes de los dos primeros Salones (1979-1980) encontramos que de un promedio de sesenta participantes (varios de ellos, presentes en ambos salones; cuatro sin datos) la distribución sería ésta, hayan pasado o no por alguna escuela de artes plásticas: Instituto de Diseño: quince (de los cuales cuatro asistieron al Cegra y al Taller de Luisa Palacios); Cegra: diecinueve (de los cuales cuatro, ya indicados, asistieron también al Instituto de Diseño, y dos al Taller de Luisa Palacios);Taller Luisa Palacios: tres (los ya indicados); Taller de Artistas Gráficos (Taga):uno; Taller de grabado Fundarte: uno

Entre los autodidactos encontramos a Elsa Morales, Rolando Peña, Nelson Moctezuma, Francisco Massiani, Julio Pacheco Rivas y Carlos Lozano. El resto de los artistas participantes (la mitad), recibieron formación en escuelas de arte nacionales o extranjeras y eventualmente en talleres de artes gráficas en el extranjero. Todo lo cual comprueba la importancia que han tenido estas disciplinas en la formación de los nuevos dibujantes.

B.- Ha sido señalado también el tratamiento humorístico dado a cierta iconografía venezolana (Moctezuma, Rafael Campos, Carlos Zerpa), aspecto tradicionalmente vinculado a la caricatura o a la historieta gráfica. La mezcla o contaminación ha hecho que algunas obras sean asimiladas a la ilustración, como arte obediente a un texto previo. Lo cierto es que se ha superado el complejo de inferioridad que ubicada al humor y la sátira en un estrato humilde del arte. El ya lejano reconocimiento de Régulo (1967) y el más reciente de Zapata (Premio Nacional de Artes Plásticas 1981) junto con la publicación de monografías sobre el tema (Aquiles Nazoa, Ildemaro Torres, Manuel Pérez Vila) han hecho posible la revisión histórica de un concepto. A ella han contribuido caricaturistas como el veterano Claudio Cedeño para quien la caricatura es subversiva de por sí.

Queremos resaltar la contribución de Eduardo Robles Piquer, Ras, por cuanto es casi desconocida en nuestro país. En la presente investigación entramos en contacto con un viejo y utilísimo libro de Ras, publicado en su exilio mexicano, en 1955, antes de integrarse a nuestro país dos años más tarde: “Caricatugenia o teoría de la caricatura personal: una línea, un personaje” se titula su intervención. Allí diferenciaba entre la sátira (que es moralista y dogmática) y el humor que es una visión excéptica y benevolente de los defectos y errores humanos. La “caricatura personal” sería una interpretación gráfica de personajes reales, ajena a la ofensa. Para ello hay que estudiar los detalles fisonómicos y decidir cuál de ellos puede dar la personalidad del individuo: “no es una hábil deformación que convierte al rostro de cualquier persona respetable en motivo de risa”. La caricatugenia no se basa en la fealdad de un rostro; son las muecas potenciales que incluso un bello rostro deja entrever.

El texto de Ras que hoy traemos a colación (hay un ejemplar en la Biblioteca Nacional, donado por su autor) revaloriza un uso de la caricatura expresiva o simbólica en la que destacó en su momento una sobrina-nieta del General Joaquín Crespo, Ninón. Hoy en día, cabe una investigación que rescate el pasado, ya no más vergonzante, de artistas pocos conocidos como ex- caricaturistas: desde Alberto Egea López y Elbano Méndez Osuna, hasta Gabriel Bracho, Carlos Cruz Diez, Luis Guevara Moreno sin olvidar al mismo Alirio Palacios quien se iniciara en el recordado Dominguito, de 1958.

C.- Durante las Exposiciones Nacionales de Dibujo y Grabado de la Facultad de Arquitectura de la U.C.V., el concepto de dibujo se llegó a colocar en las bases, a manera de advertencia negativa para dibujantes algo salidos de cauce. Sufrieron reprimendas Alirio Palacios y Edgar Sánchez. La reducción del dibujo, por formato o por técnicas o soportes, no impidió que dibujantes experimentaran una hidridez ya ensayada entre la pintura y escultura (el cinetismo y el informalismo en sus versiones matérica y de objet trouvé). Ya para el II Salón de Dibujo (Actual), el jurado se vió en aprietos con una obra tridimensional de Víctor Hugo Irrazábal. Con las bienales terminaron aceptándose “intervenciones” o “ambientaciones” (María Teresa Novoa, Lilia Valbuena, Aníbal Ortízpozo). Hoy a distancia, la crítica reconoce que muchos dibujantes no buscaban sino la pintura; aquellos poco fieles que se negaron al full color, han aceptado, finalmente el reto de “dibujar” al óleo (Marisabela Erminy, José Páez del Nogal) o con acrílicos, (Ortizpozo). Este último artista de origen chileno, usa sus antebrazos de “pincel” cuando no sus hombros o muslos para lograr el “trazo” tan deseado. Hay dibujantes, como Jorge Seguí, fieles a una concepción excluyente, para quienes “...dibujo es grafismo, predominio lineal, aunque haya color”, en tanto que “pintura es empaste, fundir línea o masa”. Una variante de esta concepción la maneja Juan Calzadilla:
...el dibujo se caracteriza por la adecuación de un material poco rico cromáticamente -blancos, negros, grises, toque de color fragmentario- a una superficie que no es cubierta totalmente, en extensión, por esos materiales.
Si algo positivo tuvieron los Salones de Fundarte, y en particular las Bienales, fue el haber dejado en manos del jurado de selección la siempre engorrosa e inconforme tarea de dilucidar qué entra o no dentro de una disciplina artística y si tiene calidad para concursar. Ello respondería a una tendencia universal de las Bienales internacionales en la que los jurados, luego de varios fiascos al rechazar por puristas ciertas propuestas que más tarde venían a ser aplaudidas como legítimas transformaciones del arte, preferían liberar el juicio antes que volver a hacer el ridículo. En efecto, en 1974, los organizadores de la III Bienal de Dibujo de Rijeka solicitaron a varios autores la definición de un concepto orientador y el resultado fue “decididamente controvertido”.

Las instituciones más prestigiosas están por la controversia y no por las ideas “claras y distintas”. La exposición Líneas de visión: Cien dibujos de mujeres artistas contemporáneas (U.S.A), presentada en 1990 en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas “Sofía Imber” (MACCSI), bajo la curaduría de Van Wagner, fue una buena muestra de la gran variedad de materiales con que se puede dibujar o que el dibujo puede aceptar sin dejar de ser él mismo: collage, fotografía, pasteles, óleo, hierro en polvo, hojilla de oro; se le pueden añadir alambres, pantallas, barro, en fin cualquier cosa. Pero, la pregunta capciosa sería: ¿todas esas obras debían ser forzosamente realizadas sobre papel para facilitar el transporte?. Siempre habrá un límite. Creemos que es el artista a quien toca escogerlo.

Confiemos en que un esfuerzo más pueda contagiar de entusiasmo creativo a los dibujantes de siempre y a los nuevos a fin de que la conciencia artística de nuestro tiempo responda a la crisis del mismo dibujo.